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La importancia de la alimentación durante los cuidados paliativos

El auge de información acerca de cómo alimentarnos en cuarentena, qué alimentos elegir y qué otros restringir o cómo combinarlos o consumirlos para llevar a cabo un plan de alimentación adecuado, aparecen en todos lados, pero ¿Qué pasa con la alimentación de personas con enfermedades graves e incluso terminales? 
Consultamos con la Licenciada Silvina Dicatarina (MN 3285), especialista en el tema y docente del Taller interdisciplinario: dietoterapia en cuidados paliativos de la Universidad ISALUD.

“Para poder comenzar a contar cómo es la alimentación cuando una persona padece una enfermedad grave, limitante y avanzada  para su vida, necesitamos marcar dos definiciones que nos van a ayudar a comprender el mejor acompañamiento a estas personas: los cuidados paliativos (CP) y la dietoterapia. La primera, es la rama de la medicina que se dedica a tratar a estas personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las define como “el cuidado total, activo y continuado de los pacientes y sus familias por un equipo multiprofesional cuando la expectativa médica no es la curación. El control del dolor y de otros síntomas y de problemas psicológicos, sociales y espiritual es primordial’ ”, explica.

La profesional resalta que este no es un tema menor ya que, según estadísticas de este organismo, se estima que anualmente 40 millones de personas necesitan CP; el 78% de ellas viven en países de ingreso bajo e ingreso mediano. A esto, se suma que, actualmente a nivel mundial, tan sólo un 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la reciben. Esta situación parece no mejorar, dado que la necesidad mundial seguirá en auge como consecuencia de la creciente carga que representan las enfermedades no transmisibles y del proceso de envejecimiento de la población. Por eso es tan importante la asistencia paliativa temprana, ya que la misma reduce las hospitalizaciones innecesarias y el uso de los servicios de salud.

Por otro lado, la dietoterapia es la disciplina que aborda el tratamiento de las diversas enfermedades a través de la alimentación, ¿Cómo se unen ambos conceptos?, la especialista indica que “Cuando una persona es incapaz de alimentarse e hidratarse como lo hacía antes de la enfermedad, se genera tanto en él como en su familia  un estado de angustia y malestar.

Es aquí donde el Licenciado en Nutrición constituye una plusvalía en el proceso de cuidado a través de la valoración nutricional, la educación alimentaria nutricional y la comunicación con los pacientes, familiares y miembros del equipo, en torno a asuntos vinculados con la alimentación y su impacto en la calidad de vida. De este modo, su rol propicia el bienestar del paciente mediante el control de síntomas asociados a los alimentos, la recuperación del disfrute por los mismos y el establecimiento de prioridades y acuerdos con la unidad de tratamiento desde un enfoque multidimensional e interdisciplinario”.
 
“Las personas con enfermedades graves, avanzadas y limitantes para su vida presentan síntomas tales como: hiporexia, astenia, dificultad para tragar, constipación, entre otros; siendo entonces los profesionales en nutrición  quienes se ocupan de abordarlos, aplicando como herramienta la dietoterapia, clave en este grupo de pacientes”, enfatiza la licenciada.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros seres queridos que se encuentran enfermos? 

No forzar a comer. La persona lo hará cuando tenga hambre y puede hacerlo en pequeñas cantidades.

No establecer horarios de comidas, sugerirle que pueda contar qué tiene ganas de comer y en qué momento desea hacerlo. 

Generar un ambiente tranquilo y confortable.

Evitar que la persona quede expuesta a olores (por la cocción de alimentos, elementos de limpieza, etc.) porque pueden aumentar las náuseas y quitar aún más el apetito. 

Es recomendable realizar comidas trituradas con salsas y purés, ya que facilitan la masticación y deglución.

Mientras come, desconectar todo tipo de distracción.

Asegurarse que durante la ingesta, adquiera la posición correcta estando en la cama o levantado.

Cuando termine de comer, esperar media hora para acostarlo y realizar la higiene de la boca. 

Lo importante es poder ayudar a transitar la enfermedad de la mejor manera posible y responsablemente, con la correspondiente supervisión profesional, cuidando su alimentación pero dándole también la posibilidad de que pueda disfrutar a la hora de ingerir alimentos.