jueves 18 de abril de 2024
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Bienestar laboral. Cómo impacta el confort térmico en la productividad de los empleados

La temperatura del lugar en el que una persona trabaja y su confort térmico general influyen en el estado de ánimo, la productividad e, incluso, el estilo de vida.

Se considera que la productividad laboral no sólo está relacionada directamente con la cantidad de horas invertidas, sino que también depende de otros factores como la cultura organizacional y el clima laboral, además de las condiciones de comodidad, ventilación y climatización de los espacios de trabajo.

Hoy en día, el concepto de felicidad en el entorno laboral está siendo una tendencia que muchas compañías buscan con el fin de procurar la salud e incrementar la productividad de los trabajadores. Un espacio apropiado motiva el buen clima de trabajo y juega un papel fundamental en la forma en que los trabajadores se sienten y realizan sus actividades. Esto convierte a las áreas de trabajo en una herramienta de gestión y retención de talento.

Y en este modelo donde se promueve un entorno cómodo, es necesario considerar un factor clave: la temperatura. Esta favorece el desarrollo de las habilidades y en la manera de pensar. Si de aumentar la productividad se trata, lograr el confort térmico contribuye a lograrlo. “La gestión de un ambiente confortable, en especial de la temperatura en las oficinas, es un desafío continuo”, comenta Federico García Zúñiga, consultor técnico de Andima, Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Lana de vidrio, Poliestireno Expandido y Poliuretano), . “El confort térmico es importante porque reduce las sensaciones de temperatura extrema, mejora el desempeño de las tareas y actividades diarias, actuando sobre el bienestar físico y mental. Las temperaturas extremas son fuentes de estrés, ansiedad, irritación, fatiga, además de otros síntomas físicos como cambios en la presión arterial, dolores de cabeza y cambios de humor. En un entorno corporativo, por ejemplo, la variación de temperatura es muy perjudicial para la concentración y la atención de los empleados”, agrega el especialista.

Son varias las medidas para garantizar el confort térmico en los ambientes, pero es importante como primera medida que el edificio esté bien aislado térmicamente, lo que ayuda a mantener una temperatura interna estable. “La aplicación de aislamiento térmico eficiente buscan minimizar las transferencias de calor o frío hacia otros espacios”, destaca García Zúñiga. El sistema de aislamiento térmico eficiente es recomendable en toda la envolvente del edificio (techos, muros y pisos), brindando beneficios únicos y diferentes a cualquier sistema de climatización:

·Mejora el ambiente y calidad de vida para los ocupantes- La calidad de vida es una prioridad cuando se ve afectada por los bruscos cambios climáticos. Garantiza un ambiente agradable con una temperatura ideal.

·Confort térmico- La aislación térmica eficiente ofrece un mayor confort a los espacios donde se instalan.

·Ahorro de energía – El ahorro energético es una de las ventajas derivadas de instalar aislación térmica eficiente, logrando un ahorro de hasta un 70% en las facturas de gas y luz consumido para la climatización, y un ahorro energético de hasta un 35% sobre el consumo total de un hogar.

·Mayor sostenibilidad de las edificaciones – Elevando la eficiencia energética de un edificio, se reducen los gastos del mismo y se incrementa la sostenibilidad. Se ha determinado que este tipo de construcciones pierde 50% de energía por falta de aislamiento térmico.

·Disminución de enfermedades -Al elevar la eficiencia térmica, disminuyen las posibilidades de proliferación de enfermedades asociadas a los cambios de estación. El moho que se produce por la condensación es un elemento negativo, ya que genera la aparición de microorganismos perjudiciales para la salud.

·Reducción de la contaminación ambiental y del efecto invernadero – La reducción de la emisión de CO₂ es una ventaja significativa que se desprende de la aislación térmica eficiente.

Los espacios de oficina mal acondicionados suelen ser más comunes de lo que uno se imagina, especialmente en pleno invierno o en pleno verano. Las temperaturas sofocantes en invierno, porque la calefacción es demasiado alta, suelen ir acompañadas de condiciones de extremo frío en verano, donde el aire acondicionado está ajustado al nivel más bajo. Un entorno de trabajo mal gestionado es una causa frecuente de dolencias, resfríos y dolores de cabeza, y otros síntomas relacionados con el síndrome del edificio enfermo. La marcada diferencia entre las temperaturas interiores y exteriores puede aumentar el riesgo de que los empleados contraigan enfermedades y naturalmente y todo esto repercute en la productividad también.

La importancia de las certificaciones

A nivel mundial existen diversas normas de sustentabilidad para edificios de distintas tipologías como LEED y BREEAM, entre muchas otras.

En el caso de la Certificado WELL, este es un programa de certificación de edificios que se centra en la salud y el bienestar de los ocupantes desarrollado por el International WELL Building Institute (IWBI) con el objetivo de mejorar la calidad de vida y el rendimiento de los empleados que trabajan en edificios comerciales. El programa WELL se centra en siete áreas clave que afectan la salud y el bienestar de los ocupantes: aire, agua, nutrición, luz, actividad física, confort y mente.

El Certificado WELL ofrece una serie de beneficios para las empresas que trabajan e edificios de oficinas con esta certificación:

Mejora la salud y el bienestar de los empleados. Los empleados que trabajan en un edificio con una certificación WELL pueden experimentar una mejora en su salud y bienestar, lo que puede llevar a un aumento en la productividad y la satisfacción en el trabajo.

Atracción y retención de talento. Los empleados valoran cada vez más el trabajo en empresas que se preocupan por su salud y bienestar. Las empresas que trabajan en edificios de oficinas con una certificación WELL pueden atraer y retener talentos con mayor facilidad.

Mejora la imagen de la empresa. El Certificado WELL es un sello de calidad que indica que la empresa se preocupa por la salud y el bienestar de sus empleados lo que impacta positivamente en la imagen de la empresa y su reputación en la comunidad.

Reducción de costos de atención médica. Los empleados más saludables son menos propensos a enfermarse y a faltar al trabajo, lo que puede reducir los costos de atención médica de la empresa. Una mayor productividad y satisfacción en el trabajo pueden llevar a una reducción en los costos de contratación y capacitación.

Mejora la eficiencia energética. El Certificado WELL también se centra en la eficiencia energética y la sostenibilidad del edificio. Las empresas que trabajan en edificios de oficinas con una certificación WELL pueden reducir sus costos de energía y contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

 

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