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SALUD

¿Un implante para alejar de las drogas a adictos a la heroína?

Un implante pequeño diseñado para alejar de la adicción a los consumidores de heroína y otras drogas callejeras dio un paso más en su camino al mercado cuando un equipo de Estados Unidos anunció nuevos resultados positivos.

Los tratamientos efectivos para la adicción están disponibles en forma de líquidos y píldoras, pero los adictos se saltean dosis o las venden en la calle para comprar heroína.

“El implante se desarrolló para resolver esos problemas”, dijo Katherine L. Beebe, de Titan Pharmaceuticals, en California, que desarrolló el producto y financió el estudio.

“Los resultados son muy, muy alentadores y coinciden con estudios previos”, agregó sobre los hallazgos publicados en Journal of the American Medical Association.

No obstante, todavía se necesitan más test antes de que la empresa solicite la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

“Existen muy pocos datos sobre el uso de implantes en la terapia de reemplazo con opiáceos”, dijo el doctor Patrick G. O’Connor, experto en adicción de la Escuela de Medicina de Yale, en New Haven, Connecticut, que no participó del estudio. “De hecho, este es el primer estudio sobre el tema”, dijo a Reuters Health.

El implante Probuphine es una varilla de 2,5 cm que se coloca debajo de la piel del brazo. Durante los seis meses de vida útil, el implante libera por goteo constante una medicina anti adictiva llamada buprenorfina, aprobada en forma de píldora en el 2002.

Como la metadona, es la prima química de la heroína y controla el síndrome de abstinencia, pero sin sus efectos.

En el estudio, 163 adictos a la heroína o drogas asociadas recibieron al azar el tratamiento con cuatro implantes “placebo” o reales.

A los cuatro meses, las muestras de orina revelaron que el 40 por ciento del grupo tratado con los implantes Probuphine no tenía rastros de drogas callejeras; dos tercios completaron el ensayo.

Al otro grupo no le fue tan bien: sólo el 28 por ciento obtuvo resultados negativos en los análisis de orina y menos de un tercio llegó al final del estudio.

“El ensayo fue un éxito”, dijo el doctor Walter Ling, psiquiatra de la University of California, en Los Angeles, que dirigió el estudio.

Con la buprenorfina, comentó, los adictos pueden llevar una vida más normal sin tener que estar constantemente buscando la próxima dosis de heroína; pueden trabajar y conducir un automóvil.

El fármaco tiene efectos adversos, como náuseas, vómitos y constipación, pero Ling dijo que el implante es bien tolerado más allá de cierta inflamación y picazón en el sitio de colocación.

Unos 3,7 millones de personas de Estados Unidos consumieron heroína en algún momento de la vida, según el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas. Y algunos estudios sugieren que unos 200.000 usuarios actuales van a la cárcel cada año.

Mientras que la terapia de reemplazo con opiáceos no cura la adicción, estudios previos habían demostrado que reduce la cantidad de delitos y previene la diseminación de enfermedades a través de agujas contaminadas y hábitos riesgosos.

Sunil Bhonsle, presidente ejecutivo de Titan, dijo que la buprenorfina domina el mercado de Estados Unidos para el tratamiento de la adicción a los opiáceos. En el 2009, indicó, las ventas superaron los 900 millones de dólares en el país y los 250 millones de dólares en el resto del mundo.

La empresa aspira a solicitar la aprobación de la FDA en el 2012. Por ahora, es demasiado pronto como para hablar del costo.

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