lunes 20 de mayo de 2024
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SALUD

Beber vino en forma moderada mejora la función del conocimiento

Lo dicen los resultados de una investigación hecha con más de 5.000 personas y que involucró a varias instituciones de América, Europa y Oceanía: beber moderadamente -especialmente vino- está relacionado con mejores funciones cognitivas.

El estudio prospectivo se realizó en Tromsø, Noruega. Se controlaron 5.033 personas, mujeres y hombres con un promedio de 58 años y sin problemas de salud cerebrovasculares. El seguimiento se hizo durante siete años. Se fue controlando el consumo de alcohol y a la vez, periódicamente, se les iba realizando una serie de pruebas en las que los participantes debían mostrar sus habilidades cognitivas: inteligencia, atención, lenguaje, sensibilidad o percepción.

En los comentarios de los expertos internacionales sobre los resultados del “Estudio Tromsø”, se destacó que, en el caso de las mujeres, hubo un mejor desempeño (“menor riesgo de malos resultados”, consigna el informe) entre las que consumían vino cuatro veces cada dos semanas que las que bebían menos de una vez en igual período.

Esta novedad surgió de un artículo científico del que participaron David Vavazour de la University de Reading (Gran Bretaña), Ross McCormick de la University de Auckland (Nueva Zelanda), Curtis Ellison, de la Boston University School of Medicine (Estados Unidos) y el danés Erik Skovenborg, del Scandinavian Medical Alcohol Board, entre otros integrantes del Foro Científico Internacional de Investigaciones sobre el Alcohol.

Diseño del estudio
Para poder afirmar esto, al diseñar el estudio se descartaron factores que pudieran influir en el desempeño de las personas en los tests: la edad, el nivel de educación, si fuman o no, si padecen diabetes, hipertensión o depresión.

Las cuestiones que quedaron sin resolver son las relacionadas con los prejuicios que asocian las conductas moderadas con ciertos factores socioeconómicos y culturales (pensar en términos de “gente como uno” o “la gente moderada hace cosas moderadas”). Se aclaró que los indicadores de estatus socioeconómico, o las pautas de dieta y hábitos de estilo de vida pueden ser también variables que afecten los resultados de los tests independientemente del consumo de alcohol, pero que es muy difícil evaluarlos.

Indicadores evaluados
Lo que a los expertos también les pareció concluyente es que no beber está asociado con una performance cognitiva significativamente más baja en las mujeres.

Las particularidades de la dieta, el nivel de ingresos y la profesión de cada paciente no fueron evaluados y por lo tanto es posible que influyan. Pero sí se evaluaron la edad, el nivel de educación, el peso y los indicadores de depresión y de riesgo cardiovascular, considerados como los mayores factores de riesgo para la salud cognitiva.

Los resultados de este estudio confirman hallazgos de investigaciones previas. En las últimas tres décadas, la asociación entre una moderada ingesta de alcohol y las funciones cognitivas fueron investigadas en 68 estudios, con la comparación de más de 145.000 personas de distintas poblaciones y patrones de consumo de bebidas. La mayoría de estos estudios mostró que existe una relación entre niveles de consumo light y moderados y una mejor función cognitiva, menores riesgos de demencias vasculares o de Alzheimer en la vejez.

Líneas de investigación sugieren que el alcohol -en ciertas cantidades- es beneficioso para las arterias, mejora la coagulación de la sangre y reduce la inflamación, lo que implica una mejor circulación de la sangre por adelgazamiento de las paredes arteriales.

 

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