domingo 14 de julio de 2024
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AMBIENTE

Marina Silva impone una agenda de medio ambiente al próximo presidente de Brasil

El inesperado éxito electoral de la candidata ‘verde’, Marina Silva, en Brasil convierte al medio ambiente en protagonista de las elecciones presidenciales y obligará al próximo presidente que gobierne el gigantesco país amazónico a adoptar una agenda ecológica.

Los candidatos que disputarán la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas el 31 de octubre, la oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra, necesitan los valiosos veinte millones de votos conseguidos por esta reconocida ambientalista para llegar a la Presidencia de Brasil.

“Es impensable que los presidenciables consigan esos votos sin incorporar, al menos en parte, las cuestiones ambientales que Marina Silva defendió en la campaña; sin duda, el medio ambiente tendrá que ocupar un lugar en el centro de la agenda de los candidatos, que meses atrás prestaron poca atención a ese asunto”, estimó a AFP el politólogo y consultor Rodolfo Teixeira.

“Se acabó ese mito de que el político que defiende el medio ambiente en Brasil pierde votos: el resultado de la elección el domingo mostró que Marina Silva obtuvo 20 millones de votos y que los diputados que se identificaron con la deforestación perdieron electores y algunos no resultaron electos”, destacó en un editorial este martes la organización ecologista Greenpeace.

“El candidato presidencial que decida ignorar las cuestiones ambientales a partir de ahora, corre el riesgo de perder al elector”, advirtió.

Nacida en una comunidad de colectores de caucho en el corazón de la Amazonía hace 52 años, Marina Silva irrumpió en la campaña presidencial con la defensa de una economía verde para este país, que acoge la mayor selva tropical del planeta y que ejerce un papel clave para combatir el problema del calentamiento global en el mundo, pero que además tiene una creciente industria agropecuaria que a menudo compite con el medio ambiente.

“En un país como Brasil, la agenda ecológica que los presidenciables tendrán que asumir va mucho más allá de preservar el medio ambiente, significa una planificación estatégica a medio y largo plazo sobre cómo podremos aprovechar mejor los recursos y también una nueva evaluación de las grandes obras en la Amazonía y el aprovechamiento del petróleo”, en los gigantes yacimientos que Brasil descubrió en aguas ultraprofundas de su costa, dijo Teixeira.

La ecologista, a la que el presidente brasileño saliente, Luiz Inácio Lula da Silva, nombró ministra de Medio Ambiente al llegar al poder en 2003 y que el domingo fue la revelación de la elección al conseguir el 20% de los votos que forzaron la segunda vuelta en las elecciones, no ha dicho aún si apoyará a alguno de los dos candidatos en esta segunda vuelta.

Pero sí que dejó claro que la protección del medio ambiente tendrá que estar en la agenda del candidato si quieren conquistar a sus electores.

El socialdemócrata José Serra, ex gobernador del industrial Estado de Sao Paulo que se llevó el 32,1% de los votos el domingo, ya dijo el lunes que quiere “una aproximación” con el Partido Verde de Marina Silva y que el medio ambiente es prioritario para él.

La heredera de Lula, Dilma Rousseff, favorita para la segunda vuelta y que obtuvo el 46,7% de los votos el domingo, también sostuvo que quiere negociar el apoyo de la que fue su compañera en el gobierno y en el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), de los que Silva salió por considerar que no defendían la causa ambiental.

Marina Silva atrajo en esta campaña a los ambientalistas que vieron la posibilidad de impulsar su agenda en las más altas esferas políticas del país, donde el sector agropecuario ha tenido tradicionalmente una fuerte influencia.

Pero también fue receptora de un voto variopinto: desde el brasileño que buscaba una tercera vía al bipartidismo presidencial, hasta las iglesias evangélicas que huyeron de Rousseff por entender que defenderá el aborto.

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