Los expertos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial dieron un primer informe sobre cómo son las cenizas del volcán chileno Puyehue, que entró en erupción en junio y que produjo consecuencias en nuestra Patagonia. Luego se evaluará si los residuos pueden aprovecharse para la construcción.
Luego de cincuenta años sin actividad, el complejo volcánico Puyehue Cordón-Caulle entró en erupción en junio pasado. Y, a pesar de que la erupción fue en la región chilena de Los Lagos, los vientos del sureste involucraron gran parte de la Patagonia argentina, donde el paisaje cambió por completo y dejó a muchas ciudades cubiertas de fragmentos piroclásticos.
Al respecto, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) precisó que los fragmentos piroclásticos expulsados por el Puyehue se pueden distinguir por su tamaño, la nomenclatura empleada según Fisher es ceniza (64 mm).
Las partículas mayores (bombas y bloques), algunas de varias toneladas, son arrojadas según una trayectoria balística y caen dentro del área más próxima al volcán. Mientras que el material más fino (cenizas y lapillis) forma una columna (junto con los gases), la cual puede alcanzar decenas de kilómetros de altura. Así, es dispersada por la acción eólica, generando una pluma cuya propagación dependerá tanto de la dirección de los vientos predominantes, como de la velocidad de los mismos.
El material piroclástico cubre una superficie generalmente de forma elíptica, que se puede extender hasta cientos de kilómetros en la dirección del viento, y cuyo espesor y tamaño granulométrico disminuye progresivamente desde el volcán (características granulométricas Bariloche – Jacobacci).
La peligrosidad de este fenómeno -advierten los expertos- estará controlada por el volumen de material emitido, la intensidad, características físicas-químicas del material y duración de la erupción, la dirección y la velocidad del viento y la distancia al punto de emisión.
“Muchas veces, ante estas situaciones, se trata de comparar qué impactos positivos y/o negativos generaron las cenizas en eventos similares”, mencionan en el informe sobre el análisis de las cenizas. “En nuestro país, por ejemplo, las erupciones recientes de los volcanes Hudson en 1991 y/o Chaitén en 2008; pero es importante destacar que no todos los volcanes son iguales, por el contrario cada uno tiene su propio comportamiento”, apuntan los especialistas.
En esa línea, se explica que las diferencias se deben fundamentalmente, a la composición de los magmas, a la presencia o ausencia de un reservorio de magma o cámara magmática, si existe una o más cámaras magmáticas, a la composición y madurez de éstas, a los procesos de diferenciación magmática que tienen lugar durante el ascenso y almacenamiento del mismo, a la mezcla de magmas, a la antigüedad del volcán, estructuras.