viernes 23 de octubre de 2026
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AMBIENTE

El peligro de la desaparición de los bosques

La deforestación indiscriminada es una de las peores cosas que le puede pasar a nuestro planeta en este momento, dado que los árboles cumplen con muchísimas otras funciones además de suministrar madera para el beneficio del hombre.

Los bosques son fuente de alimento, de refugio, de combustible, de vestimenta y de medicamentos para mucha gente. Son el albergue en la biodiversidad y juegan un papel preponderante en la fijación del dióxido de carbono que emitimos masivamente y que perturba peligrosamente al clima: 40 por ciento del carbono terrestre se halla almacenado en la vegetación y en los suelos forestales.

Es por estas causas que la deforestación indiscriminada y sin un correcto plan de renovación puede traer consecuencias muy graves en la vida de nuestro planeta y repercutir de lleno en la sociedad del hombre.

Hace unos 10.000 años la mitad de la superficie del planeta estaba cubierta por bosques. Debido a la acción del hombre cada semana desaparece, a nivel mundial, una superficie forestal equivalente a una cancha de fútbol por segundo. Sin embargo, muchos expertos consideran que la deforestación ha disminuido en los últimos 10 años continuando a un ritmo alarmante en muchos países.

A nivel mundial, se han convertido a otros usos o se han perdido por causas naturales 13 millones de hectáreas de bosques anuales entre 2000 y 2010, en comparación con 16 millones de hectáreas anuales durante la década de 1990.

Brasil e Indonesia, que registraron las mayores pérdidas de bosques en los 90, han reducido considerablemente sus tasas de deforestación. Además, los ambiciosos programas de plantaciones forestales en países como China, India, Estados Unidos y Vietnam – combinados con la expansión natural de los bosques en algunas regiones – han añadido más de siete millones de hectáreas de nuevos bosques, cada año.

Como consecuencia, la pérdida neta de superficie forestal se ha reducido de los 8,3 millones de hectáreas al año de la década de 1990 a 5,2 millones de hectáreas anuales entre 2000 y 2010.

La superficie forestal total mundial asciende a algo más de 4 000 millones de hectáreas, el 31 por ciento de la superficie terrestre total. La pérdida neta anual de bosques en el periodo 2000-2010 equivale a una superficie similar a la de Costa Rica.

Sudamérica y África experimentaron las mayores pérdidas netas anuales de bosques en el periodo 2000-2010, con 4 y 3,4 millones de hectáreas respectivamente. Oceanía también registró una pérdida neta, debida en parte a la grave sequía en Australia desde el año 2000.

La deforestación ya es uno de los principales problemas en Argentina y parece acelerarse cada vez más. Las consecuencias sociales, económicas, climáticas y hasta estratégicas, son de una dimensión considerable.

Desde comienzos del siglo XX, Argentina perdió dos tercios de la superficie de su bosque nativo. En los últimos años, la deforestación superó las 200.000 hectáreas anuales, siendo la región chaqueña la de mayor reducción de cobertura forestal.

La aceleración alarmante de este proceso, se debe a dos grandes temas: la especulación inmobiliaria y la visión de corto plazo de actores del sector agrícola, por lo que hoy el desmonte constituye el más grave problema ambiental, social y económico del país. Para peor, la pérdida de bosques nativos ha demostrado ser irrecuperable, cuando se ha tratado de revertir situaciones parecidas.

Estos bosques son también el territorio de miles de pequeñas comunidades campesinas, pueblos originarios y criollos, que dependen de ellos cotidianamente. Para las comunidades que viven en y de los bosques, éstos constituyen su casa y su fuente de subsistencia. La tasa actual de desmonte significa su expulsión hacia la pobreza suburbana.

Existen diversas medidas encaminadas a frenar el proceso de deforestación. Por un lado, los programas forestales de cada país deben hacer partícipes a todos los interesados e integrar la conservación y el uso sostenible de los recursos biológicos.

Asimismo, las capacidades nacionales de investigación forestal deben mejorarse y crear una red para facilitar el intercambio de información, fomentar la investigación y dar a conocer los resultados de las distintas disciplinas. Es necesario llevar a cabo estudios que analicen las causas de la deforestación y degradación ambiental en cada país, y debe fomentarse la cooperación en temas de transferencia de tecnología relacionada con los bosques, tanto Norte-Sur como Sur-Sur, mediante inversiones públicas y privadas, empresas mixtas, entre otras medidas.

Por otro lado, se requieren las mejores tecnologías de evaluación para obtener estimaciones fidedignas de todos los servicios y bienes forestales, en especial los que son objeto de comercio general. Mejorar el acceso al mercado de los bienes y servicios forestales con la reducción de obstáculos arancelarios y no arancelarios al comercio, constituye otra de las vías posibles, así como la necesidad de hacer un uso más efectivo de los mecanismos financieros existentes, para generar nuevos recursos de financiación a nivel nacional como internacional. Las políticas inversoras deben tener como finalidad atraer las inversiones nacionales, de las comunidades locales y extranjeras para las industrias sostenibles de base forestal, la reforestación, la conservación y la protección de los bosques.

La deforestación es una catástrofe ecológica tanto para los seres humanos como para otras especies de seres vivos.

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