sábado 24 de octubre de 2026
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Cambio climático y ambientes acuáticos: Lagunas monitoreadas por expertos

Sensores meteorológicos y ambientales ubicados en boyas de diseño nacional registran durante las 24 horas lo que ocurre en distintos espejos de agua y la información es enviada en tiempo real a los científicos del proyecto PAMPA2 del CONICET, que integra Exactas.

Cada cinco minutos boyas de diseño nacional toman datos meteorológicos y ambientales en distintas lagunas argentinas y en tiempo real la información es enviada a un servidor para ser utilizada por los investigadores que estudian los efectos del clima en estos estratégicos ecosistemas.  Siete instituciones forman parte de este proyecto del CONICET, conocido como PAMPA2, que se integrará  a la Red Internacional de Observación Ecológica de Lagos, (GLEON), la cual monitorea desde hace años distintos espejos de agua del planeta.

El Proyecto Argentino de Monitoreo y Prospección de Ambientes Acuáticos (PAMPA2) integra en una red las investigaciones en diferentes lagunas de la región  para evaluar diversos patrones biológicos y de cambio climático. Es que las lagunas son sensibles a los efectos del clima y, por ese motivo, sirven como centinelas a nivel científico.  “La salinidad, el nivel de agua, la concentración de oxígeno, la temperatura, van a influir sobre las comunidades de estas lagunas. La idea es monitorear distintas variables en períodos prolongados de tiempo como ocurre en otros países”, indica Izaguirre, desde el Laboratorio de Limnología de Exactas UBA. Más adelante la científica detalla: “La Red GLEON (Global Lake Ecological Observatory Network) monitorea lagos de todo el mundo en forma continua desde hace tiempo, y el proyecto  PAMPA2 estará  integrado dentro de esta red internacional”.

Las boyas se han instalado en las lagunas La Helvecia, Chascomús, Grande de Otamendi, La Barrancosa y La Salada de Pedro Luro, que fueron seleccionadas según el gradiente de humedad de su ubicación, abarcando algunas situadas  en zonas con mayor registro de precipitaciones hasta llegar a otras, en áreas más secas. Cada cinco minutos, estos aparatos equipados con sensores automáticos toman las mediciones. Estos datos son transmitidos en tiempo real a los laboratorios encargados de su funcionamiento. “Las boyas que se usan para este  monitoreo de 24 horas son de fabricación argentina y  Alejandro Vitale, del grupo de investigación de los doctores Gerardo Perillo y Cintia Piccolo, ganó en 2011 el premio INNOVAR por su diseño y construcción”, dice Izaguirre.

Además de contar con esta información continua, estandarizada y extendida en el tiempo, una vez al mes los científicos recogen muestras de agua en esas lagunas para analizar luego en el laboratorio.

Siete instituciones forman parte de esta iniciativa. Se trata del Instituto Tecnológico de Chascomús (IIB-INTECH, CONICET- Universidad Nacional de San Martín); el Instituto Oceanográfico Argentino (IADO, CONICET – Universidad Nacional del Sur); la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, el Laboratorio de Ecología Teledetección y Ecoinformática (LETyE, Universidad Nacional de San Martín); la Estación Hidrobiológica Chascomús (EHCh, Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires); el Laboratorio de Limnología (Departamento de Ecología, Genética y Evolución, IEGEBA (CONICET-UBA), Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires) y la Universidad de Río Cuarto. La coordinación del proyecto está a cargo de Horacio Zagarese (IIB-INTECH) y de una comisión asesora compuesta por miembros de cada una de las instituciones participantes, siendo Irina Izaguirre la coordinadora de Exactas.

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