Desde la Clínica de Rehabilitación Integral Alcla, advierten sobre la importancia de prestar atención a la salud neurológica y brindan 5 consejos clave para tener en cuenta. El verano suele asociarse al descanso, los viajes y las actividades al aire libre. Sin embargo, el calor extremo, la deshidratación y la alteración de los hábitos diarios pueden impactar de manera directa en el funcionamiento del cerebro, especialmente en personas con antecedentes neurológicos, adultos mayores y niños.
Tanto niños como adultos son susceptibles a golpes de calor. Los niños (especialmente menores de 5 años) tienen una termorregulación inmadura y pierden líquidos con mayor rapidez, mientras los adultos mayores tienen sed disminuida y mayor riesgo asociados a enfermedades crónicas o medicamentos, lo que los hace más vulnerables, requiriendo hidratación constante y ropa adecuada, y evitando horas de calor intenso para prevenirlo.
“En esta época del año es frecuente que se subestimen síntomas como mareos, dolores de cabeza, confusión o fatiga. Muchas veces están vinculados al calor o a la falta de hidratación y requieren atención”, destacó el Dr. Máximo Zimerman, especialista en neurología y Director Médico de Alcla.
Consejos para el bienestar cerebral en verano:
HIDRATACIÓN: El cerebro es uno de los órganos más sensibles a los cambios de temperatura y a la deshidratación. La deshidratación afecta gravemente al cerebro, que es ~85% agua, causando “niebla mental”, dificultad de concentración, fatiga, dolores de cabeza y alteración en el rendimiento cognitivo (memoria, atención, toma de decisiones) al ralentizar la comunicación neuronal y alterar su forma y actividad, pudiendo llevar a problemas graves si es severa. Por esta razón, es fundamental tomar agua de manera frecuente, incluso sin sentir sed, evitar la exposición al sol en horas pico y sostener rutinas de descanso.
ACTIVIDADES RECREATIVAS: En momentos donde hay más tiempo para el ocio, los juegos de mesa, la lectura y los encuentros sociales favorecen la estimulación cognitiva y el bienestar emocional. Es importante pensar actividades para ancianos, que sean refrescantes y seguras, enfocándose en la hidratación y evitando horas picos de sol. La natación, el aquagym, los paseos tranquilos en parques al atardecer son buenas recomendaciones.
ACTIVIDAD FÍSICA: Hacer ejercicio con calor aumenta el riesgo de sobrecalentamiento, deshidratación y golpes de calor, especialmente para adultos, ya que el cuerpo lucha por regular su temperatura. La recomendación es entrenar temprano/tarde, elegir lugares frescos o climatizados, beber mucha agua, usar ropa ligera y adaptar la intensidad, evitando las horas centrales del día, donde el sol es más fuerte y el riesgo es mayor. Se recomiendan caminatas y ejercicios moderados, adaptados a cada persona, para favorecer la salud cerebral.
ALIMENTACIÓN CONSCIENTE: Se sugiere una alimentación saludable para el cerebro. Esta se basa en nutrientes clave como omega-3 (pescado azul, nueces, semillas de lino), antioxidantes (arándanos, frutas y verduras coloridas, chocolate negro) y vitaminas del grupo B (huevos, legumbres, carne roja), además de carbohidratos complejos (cereales integrales) y proteínas para energía y neurotransmisores, mientras se mantiene la hidratación con agua y se limitan alimentos procesados para proteger contra inflamación y deterioro cognitivo
RESPETAR EL DESCANSO Y LAS RUTINAS: Dormir bien y mantener horarios regulares, aun en vacaciones, es esencial para la memoria, la atención y el estado de ánimo. El descanso adecuado permite que el cerebro se recupere y procese la información del día.