miércoles 17 de junio de 2026
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SALUD

Paternidad después de los 40 años: entre el deseo y el reloj biológico

El Día del Padre se presenta como la oportunidad perfecta para visibilizar una transformación histórica: la salud reproductiva ya no es un tema exclusivo de las mujeres.

Hoy, los hombres asumen un rol activo y las consultas espontáneas en los consultorios andrológicos van en aumento. Este cambio de época refleja una mayor conciencia sobre cómo el paso del tiempo y los hábitos diarios impactan en la calidad seminal.
Actualmente se sabe que el factor masculino interviene en la mitad de los casos de infertilidad de pareja. Por eso, cada vez más varones deciden informarse y realizarse estudios preventivos antes de planificar un embarazo.
El reloj biológico masculino: ¿Qué pasa a partir de los 40 años?
Aunque la pérdida de la fertilidad en el hombre no es tan abrupta como en la mujer, el paso de los años también cuenta. A partir de los 40 años, la calidad del semen experimenta cambios progresivos:
  • Menor motilidad: Los espermatozoides reducen su capacidad de movimiento.
  • Fragmentación del ADN: El material genético espermático tiende a dañarse o “romperse” con la edad.
  • Dificultad para concebir: Las probabilidades de lograr un embarazo en el transcurso de un año pueden reducirse hasta un 30% en comparación con hombres menores de 30 años.
  • Riesgos gestacionales: Un ADN espermático dañado incrementa las tasas de abortos espontáneos en el primer trimestre y afecta la morfología embrionaria en tratamientos de reproducción asistida.
Para evaluar este panorama, el estudio fundamental es el espermograma, un análisis que funciona como una radiografía del estado actual de los espermatozoides.
Hábitos, salud física y el impacto del estilo de vida
El envejecimiento celular no es el único factor en juego. El contexto y las rutinas diarias determinan en gran medida la salud testicular. Los principales enemigos de la calidad seminal son:
  • Factores ambientales y de conducta: El estrés crónico, el sedentarismo, la mala alimentación, el sobrepeso y el tabaquismo.
  • Varicocele: Esta dilatación de las venas del escroto es la causa más frecuente de infertilidad masculina y requiere una intervención temprana para evitar daños irreversibles.
  • Desequilibrios hormonales: Alteraciones que obligan a analizar hormonas como la testosterona y la FSH para evaluar tratamientos de estímulo específicos.
Edad paterna avanzada y salud de la descendencia: Datos sin alarma
Diversos estudios poblacionales señalan que una edad paterna mayor a los 45 años eleva el riesgo relativo de ciertas condiciones neurocognitivas en los hijos, como el autismo (3 veces más riesgo), trastornos psicóticos (2 veces más) y TDAH (hasta 13 veces más), en comparación con padres jóvenes de entre 20 y 24 años.
Sin embargo, los especialistas enfatizan la necesidad de leer estos datos con tranquilidad: el riesgo absoluto sigue siendo muy bajo. La gran mayoría de los hijos de padres mayores nacen completamente sanos. La intención de estos datos no es frenar el deseo de paternar, sino promover decisiones informadas.
Criopreservación de semen: ¿Prevención social o indicación médica?
Ante la tendencia de postergar la paternidad, surge el debate sobre si los hombres deberían congelar su esperma por razones sociales, emulando la vitrificación de óvulos.
Si bien la preservación por elección personal es una opción válida, la urgencia médica es distinta. La criopreservación de semen tiene indicaciones críticas y precisas:
  • Pacientes previos a tratamientos oncológicos (quimioterapia o radioterapia).
  • Cirugías que puedan comprometer la capacidad de eyaculación.
  • Tratamientos de afirmación de género.
  • Intervenciones de recuperación espermática.
Planificar de a dos: El verdadero punto de partida
La edad madura no representa un impedimento para ser papá, sino una variable más dentro de un diagnóstico integral de la pareja. En un contexto de constante avance científico y social, la andrología se consolida como un espacio de acompañamiento. Mejorar los hábitos a tiempo, realizar los controles pertinentes y entender la fertilidad como un proyecto compartido es, fundamentalmente, el primer lazo de cuidado hacia el futuro hijo.

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