lunes 22 de julio de 2024
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SALUD

Cuando es un enfermo mental el que pasa por quirófano

Pasar por quirófano no es un plato de buen gusto para nadie, pero la situación puede ser más complicada para todos (enfermo y equipo médico que le atiende), si el paciente padece una enfermedad psiquiátrica.

De hecho, un equipo de científicos estadounidenses acaba de constatar que aquéllos con patología mental tienen más riesgo de morir durante el posoperatorio que los que gozan de una buena salud psíquica.

La investigación hace hincapié, no obstante, en que este aumento de sus probabilidades de fallecer es moderado y afecta fundamentalmente a los aquejados por depresión y ansiedad.

Thad Abrams, de la Universidad Iowa Carver (en Iowa, EEUU) y autor principal de esta investigación reconoce que “existe un vacío en la literatura científica que haya analizado esta relación, de ahí que nuestro principal objetivo fue estudiar los efectos de la existencia de comorbilidad psiquiátrica en la mortalidad después de una cirugía”.

Para ello, y tal y como recoge el último número de ‘Archives of Surgery’, los autores analizaron los casos de 35.539 pacientes quirúrgicos admitidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales de veteranos de EEUU entre octubre de 2003 y septiembre de 2006. Indagaron asimismo en si estos enfermos tuvieron antecedentes psiquiátricos los 12 meses previos al ingreso en la UCI.

Los datos revelan que el trastorno mental se identificó en 8.922 de los intervenidos (un 25%).De ellos, un 15% padecía depresión; un 8%, estrés postraumático, un 7% ansiedad; el 2% trastorno bipolar y el 1,8% restante, psicosis. “Tuvimos en cuenta además todos los factores que pueden alterar los resultados de mortalidad en los 30 días posteriores a la cirugía como la edad, raza, otras condiciones médicas, la presencia de la ventilación mecánica en el día del ingreso, la recepción de transfusiones de sangre dentro de las 48 horas de llegar al hospital… entre otros aspectos”.

En cuanto a las intervenciones más frecuentes realizadas entre los participantes destacan: las de tórax, cateterismos, cirugías cardiovasculares, operaciones de cáncer de vejiga, cirugías de riñón o vasculares, entre otras.

“Nuestro estudio tiene dos conclusiones fundamentales. En primer lugar: su gran cantidad de participantes y que la presencia de patología psiquiátrica existente se asoció con un modesto aumento del riesgo de mortalidad a los 30 días de ingreso en UCI quirúrgica. En segundo lugar, el grado de estas asociaciones está influenciada por la patología mental… así, el riesgo fue mayor entre los afectados de depresión y ansiedad”.

Algunas de las posibles explicaciones a este hecho son “que los estudios indican que los pacientes con depresión frecuentemente no siguen los tratamientos farmacológicos para condiciones médicas subyacentes. Por tanto, es posible que al ser tratadas con deficiencia afecten a los cuidados postoperatorios y a sus resultados. Además, los pacientes con enfermedad mental pueden ser más propensos a someterse a intervenciones en hospitales o por cirujanos de menor calidad”, comentan los investigadores.

Valoraciones

Antonio Bulbena, director del Instituto de Atención Psiquiátrica, Salud Mental y Toxicomanías del Hospital del Mar de Barcelona, confirma a ELMUNDO.es que “sí existen evidencias de un aumento del riesgo de mortalidad en personas mayores con delirium, pero no en otras patologías. No obstante, recuerda que lo más importante es trabajar con equipos multidisciplinares en todos los servicios, como el de cirugía, porque el paciente es lo más importante”.

Alberto Mateo, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Universitario La Paz de Madrid, defiende que “el estudio es de una gran calidad y cuenta además con un número bastante considerable de pacientes. No obstante, reconozco que, como cirujano, no tengo la sensación de que los enfermos mentales que se operan tengan un mayor riesgo de morir los días posteriores a la intervención que los que no sufren estas patologías”.

Sí reconoce, en cambio “que su manejo posquirúrgico puede ser más complicado, dado que en la curación el protagonista es el paciente y no el médico y se requiere su colaboración. Algunos descuidan su higiene o se quitan las sondas”.

Para este experto es importante establecer la diferencia entre una cirugía programada o la de un “enfermo mental que llega a Urgencias y ha intentado suicidarse. En ellos debemos manejar con más cuidado la medicación durante la anestesia y el posperatorio”. Defiende, además, que “cualquier enfermedad médica (mental o no, como por ejemplo, una diabetes) complica el acto quirúrgico y el posoperatorio”.

Julio Mayol, cirujano digestivo del Hospital Universitario Clínico San Carlos, también en la capital, reconoce que el trabajo “no puede extrapolarse a toda la población debido a que los participantes del estudio son, fundamentalmente, varones y militares”.

Confirma que cuando un paciente mental ingresa para ser intervenido, los “cirujanos piden interconsulta con el psiquiatra para valorar la medicación antes y durante el posoperatorio. Aunque el mayor riesgo de complicaciones es el que poseen los enfermos con síntomas subclínicos mentales o que no han sido diagnosticados”.

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