martes 16 de abril de 2024
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SALUD

“Un día me di cuenta que mi andar estaba incómodo, y advertí que mis zapatos me habían quedado chicos”….

La vida tiene su vértigo, y nosotros nos ponemos vertiginosos a su ritmo.

 

Salimos como maquinas a resolver conflictos;encaramos impetuosamente situaciones (nuevas y de las otras); nos convertimos en  luchadores contra  supuestos enemigos, ahí estamos…en lo que aparentemente es estar de pie!

Un día me di cuenta que no estaba cómoda, y era preciso hacer cambios.

Venía caminando con mis zapatos, los de siempre, los que llevaba (hasta hace poco) muy cómodos. Pero yo había crecido, al igual que mis posibilidades, e intentaba adaptarme a la vida actual con mis viejos recursos.

Ahí vienen los replanteos: sigo con mis zapatos, con los que me han acompañado tanto, los que me ayudaron a transitar tantos caminos,  etc etc etc; o me animo al cambio; al cambio de buscar por mí misma  unos zapatos mas acordes a mis pies, aunque deba renunciar a lo conocido, confiando en que así como crecieron mis pies, también crecieron mis recursos.

Advertí que mis zapatos habían quedado chicos; y que -en esta línea-, estaba funcionando en la vida con recursos muy infantiles, mucho más inmaduros de los que realmente podía usar. Me animé a pensar si estaba generando recursos de acuerdo a mis posibilidades reales, o si la gran mayoría de las veces mis ideales quedan muy lejos, porque  -entre otras cosas-  los miraba con ojos de niña…

Tal vez con mis zapatos viejos pueda seguir un tiempo más, pero ante el mínimo camino a transitar siento dolor e incomodidad, …tal vez me re adapte, y haga un callo para poder seguir caminando…pero me tendré que someter a esto?

Cuantas veces nos insensibilizamos para seguir, hacemos callos en el intento de amortiguar el dolor? Nos duele tanta potencia en desuso, tanta energía sin habilitar. No sería mejor que pensemos en qué recurso podríamos poner en acción para generarnos un andar más aliviado? No estaría más cómoda usando unos zapatos mas holgados?

Creo que lo mejor sería animarse! Animarse con todos los significados de la palabra: infundir vigor, dotar de movimiento, excitar a una acción, impulsar vida… Animarme a mirarme con todos mis recursos, con los que conozco y los que estoy por descubrir; con los que cuento y con los potenciales, los que voy despuntando en cada nueva situación; y que así finalmente todos, podamos transitar los caminos de la vida con herramientas más adecuadas.

Mis caminos se amplían…no los veo tan lejanos y no los siento tan extenuantes…ya no son caminos “para elegidos”; porque ahora, al mirarme, me animo a decir “YO PUEDO ELEGIR MIS ZAPATOS”!!!

alejandradaguerre@gmail.com

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