martes 23 de abril de 2024
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SALUD

Nuevo juicio en Francia por una hormona del crecimiento que causó la muerte de 120 niños

Los médicos franceses responsables de la administración en los años 80 a niños y adolescentes de una hormona del crecimiento contaminada, que provocó la muerte de 120 menores, se sientan hoy de nuevo en el banquillo de los acusados casi dos años después de haber sido absueltos en primera instancia.

El proceso en Apelación, que tiene un gran seguimiento mediático en Francia, sólo se seguirá contra dos de los seis acusados inicialmente, el que fue responsable del laboratorio del Instituto Pasteur que fabricó la hormona, Fernand Dray, y la pediatra Elisabeth Mugnier.

Ambos fueron absueltos por el Tribunal Correccional de París en enero de 2009 al considerar los jueces que el testimonio de los expertos “no permite afirmar” que los especialistas médicos acusados fueran conscientes de que exponían a sus pacientes a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, con la que fueron contaminados.

Pero tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares apelaron la sentencia y ahora esperan que se dicte un veredicto de culpabilidad por “homicidio involuntario”.

Consideran que médicos y científicos cometieron un gran número de negligencias en la fabricación de una hormona de crecimiento de origen humano con la que llegaron a tratar a 1.698 menores considerados demasiado pequeños.

Este producto se fabricó hasta 1988 a partir de la hipófisis extraída de cadáveres humanos que obtenían en todo tipo de tanatorios, entre ellos, los de ciertas cárceles y hospitales de enfermedades neurológicas y contagiosas.

Según las asociaciones de víctimas, 120 de los pacientes tratados murieron como consecuencia de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob que contrajeron a causa de la hormona del crecimiento.

En primera instancia se sentaron en el banquillo seis acusados, entre ellos el que fue presidente de la asociación Francia-Hipófisis, Jean-Claude Job, considerado por la acusación como el hombre clave del caso, ya que dirigía la estructura que tenía el monopolio de la hormona del crecimiento.

Sin embargo, Job falleció en octubre de 2008, unos meses antes de que se pronunciara el veredicto en primera instancia donde se había pedido para él una pena de cuatro años de cárcel.

Otro de los acusados en primera instancia, el ex responsable del acondicionamiento de los medicamentos a la farmacia central de los hospitales Marc Mollet, también debía estar entre los acusados, pero falleció tras el juicio en primera instancia.

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