viernes 4 de septiembre de 2026
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SALUD

El juego compulsivo eleva la frecuencia cardíaca y la presión a niveles riesgosos

Según una investigación realizada en el Hospital Alvarez, el estrés que enfrentan quienes padecen ludopatías les puede provocar desde arritmias hasta muerte súbita.

Alta tension. En casinos y bingos, los infartos son comunes; por eso se reclama una ley nacional para que tengan desfibriladores. Mientras los rodillos de la máquina del casino giraban y mostraban formas difusas, hasta que se detenían y descubría lo que había decidido el azar, Roberto sentía sus manos transpiradas, mucha ansiedad y que su corazón se aceleraba. Luego de “un año terrible”, en el que jugaba más de cuatro horas diarias cuatro días a la semana, y de endeudarse, el hombre aceptó participar de un ensayo clínico e iniciar un tratamiento. Así descubrió que esos síntomas estaban íntimamente ligados al juego.

Para demostrar esta relación, un equipo liderado por la psiquiatra Susana Calero, del Hospital de Agudos Teodoro Alvarez, realizó un estudio con 200 pacientes adictos a los juegos de azar, de entre 20 y 75 años, que evaluó las respuestas al estrés que provoca el juego compulsivo, simulado en un laboratorio a través de distintas pruebas como cálculos matemáticos y videojuegos competitivos. Antes, durante y después de hacer apuestas, a los voluntarios se les midió la presión arterial y la frecuencia cardíaca, se les colocó un Holter durante 24 horas para conocer el ritmo cardíaco, y respondieron un cuestionario sobre consumos, hábitos y conductas.

Según el estudio, el 35% de los jugadores demostró un incremento significativo de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca; incluso, en algunos casos debieron suspender la prueba ante la posibilidad de una arritmia. Por su parte, en el grupo control, formado también por 200 personas de la misma franja etaria, no se observó ninguna alteración. “Esto es una reproducción en el laboratorio, con una computadora y en treinta minutos, sobre los efectos de la adicción al juego; no es el ambiente real, durante toda una noche ni se juega por dinero, por lo que el porcentaje puede ser más elevado aún”, explicó Jorge Mitelman, jefe de la Unidad de Cardiología del Hospital Alvarez, quien participó de la investigación.

Mitelman señaló que tanto el aumento de la presión como la aceleración de la frecuencia cardíaca, que produce el estrés, son causa de taquicardia y pueden favorecer la aparición de arritmias y provocar muerte súbita. “La frecuencia cardíaca alta es un factor de riesgo que los jugadores suelen tener en forma permanente”, agregó.

El estudio se presentó en el Congreso Argentino de Cardiología el año pasado y descartó a todas aquellas personas con problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes y otras patologías que hubieran podido influir en los resultados. En la primera etapa incluyó a pacientes del Servicio de Adicciones del Hospital Alvarez y el Centro de Asistencia, Capacitación e Investigación de las Socioadicciones (Cacis), y hoy continúan junto a la Fundación Barceló.

Jorge Iglesias, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, explicó que las salas de juego son ambientes estresantes y, si bien no hay cifras de los infartos o eventos cardiovasculares que se producen en casinos y bingos, son bastante comunes. “Por eso, desde hace varios años reclamamos una ley nacional para que haya un desfibrilador en lugares con alta exposición como casinos, recitales o eventos deportivos en donde estén concentradas mil personas o más.”

Además, el estudio encontró en el 70% de los jugadores una fuerte relación entre la ludopatía y adicciones como el tabaco, el alcohol y las drogas, y que el 40% de las mujeres empezó a fumar al comenzar a jugar. “El objetivo es lograr que los jugadores compulsivos hagan tratamiento psiquiátrico y también cardiovascular, y demostrar que el juego no sólo tiene consecuencias psicológicas, sociales y familiares sino también físicas”, concluyó Mitelman.

La cuestión femenina
El número de mujeres adictas al juego es cada vez mayor. Según la psiquiatra Susana Calero, el aumento se observa tanto en la demanda de tratamiento como por la presencia femenina en casinos y bingos. Lo que comienza como un entretenimiento termina en adicción “cuando existe una patología de base como angustia y depresión, ya sea por falta de pareja o porque los hijos ya son grandes”, detalló. Este aumento ocurre en las de más de 60 años pero también en las jóvenes entre 25 y 35 años.

 

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