viernes 14 de junio de 2024
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SALUD

La importancia de la actividad física para mantener el corazón sano

Las enfermedades cardiovasculares son la causa número uno de muerte en hombres y mujeres de nuestro país y la actividad física es una de las mejores formas de prevención y la inactividad física es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de este problema.

Así lo afirmó Alejandro Deviggiano, médico cardiólogo Coordinador del Departamento de Estudios Cardiovasculares no invasivos de Diagnóstico Maipú, quien remarcó que “se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular”.

Las enfermedades cardiovasculares representan “cualquier enfermedad que afecta al corazón y al sistema circulatorio”.

“La inactividad física se asocia con el desarrollo de los factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, hipertensión arterial, el aumento del colesterol, el hábito del tabaco y la diabetes”, comentó Deviggiano.

El cardiólogo indicó que los incrementos de la actividad física durante el tiempo libre “se asocian con disminuciones de la tensión arterial y los resultados de estudios a gran escala sugieren que el riesgo de desarrollar hipertensión arterial se reducen de un 75 a 35 por ciento en hombres y mujeres con estilo de vida activos”.

Concenso de Prevención Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología afirmó que que a través de la actividad física regular “es posible lograr una reducción de la tensión arterial sistólica y diastolita en 10 y 7.5 mmHg respectivamente”.

“Debemos tener en cuenta que, el ejercicio físico no sólo modifica de forma favorable el perfil lipídico, produciendo una disminución del colesterol total, el colesterol LDL (conocido como “malo”) y de los triglicéridos; sino que también produce un aumento del colesterol HDL (conocido como “bueno”)”, puntualizó el cardiólogo.

El especialista añadió que “este perfil lipídico evita el depósito de colesterol en las arterias coronarias”, y puso de relieve que “se evidencia una mayor tasa de abandono del cigarrillo en las personas que realizan actividad física de manera regular”.

“Esto es muy importante ya que gran parte de las personas que dejan de fumar tienen recaídas en los años subsiguientes”, dijo el especialista.

El efecto del ejercicio físico sobre la obesidad también es reconocido como un factor de gran relevancia clínica.

Existen múltiples estudios que demuestran una estrecha relación entre la obesidad y el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

En individuos con igual composición corporal, aquellos que realizan actividad física periódica, con intensidades leves a moderadas poseen una mortalidad 30 por ciento menor con respecto a sus pares sedentarios.

Además, la actividad física mantenida en forma regular colabora en la atenuación de los incrementos en el porcentaje graso, asociados al aumento de la edad.

Sin embargo, la actividad física sólo será beneficiosa si reúne las siguientes tres características: intensidad, duración y frecuencia.

Intensidad: la necesaria para mantener la frecuencia cardiaca entre el 60 y el 85 por ciento del máximo teórico (220 edad en años).

Duración: mínimo 30 minutos.

Frecuencia: mínimo tres días por semana.

Las actividades más aconsejadas para mantener un corazón sano son: la caminata, la natación y el ciclismo. Caminar es un ejercicio que personas de todas las edades pueden realizar durante su vida cotidiana, como por ejemplo, caminar en vez de usar el colectivo o el automóvil; utilizar las escaleras en vez del ascensor.

Por otra parte, la natación fortalece los músculos y es ideal como deporte; mientras que el ciclismo además aumenta la resistencia y permite adelgazar. Otro ejercicio recomendable es el baile, una actividad que mantiene la agilidad y permite la relajación.

“Los pacientes que ya tuvieron eventos cardiovasculares deben realizar actividad física enmarcada dentro de un programa de rehabilitación cardiovascular”, indicó el especialista.

Además, agregó que aquellas personas, especialmente los hombres mayores a 45 años y las mujeres mayores a 55 años, aún no habiendo tenido un evento coronario, “es aconsejable que antes de iniciar una actividad, realicen un chequeo médico que evidencie que el paciente se encuentra apto para iniciar la actividad física adecuada para su edad y sexo”.

“Para asegurarse un corazón sano durante el transcurso de la vida es fundamental realizar actividad física moderada de manera regular”, recomendó.

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