Expertos de la cartera sanitaria nacional, del ámbito académico y científico analizaron un nuevo plan de acción para realizar un mapeo de la incidencia de estos males, que afectan a la población más vulnerable, como paso previo a reactivar campañas de desparasitación y otras medidas.
El Ministerio de Salud, a cargo de Juan Manzur, llevó a cabo hoy una reunión de expertos para relanzar su estrategia con el objetivo de combatir enfermedades causadas por parásitos intestinales, mal que afecta a la población más vulnerable, con vistas a eliminarlas a más tardar en 2020, en sintonía con una iniciativa regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Encabezada por la subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos, Marina Kosacoff, y por el director de Prevención de Enfermedades y Riesgos, Alejandro Krolewiecki, la reunión estuvo destinada a definir un plan de acción cuyo primer paso consiste en realizar un mapeo preciso de la incidencia de estas enfermedades, para luego relanzar campañas de desparasitación y de educación sanitaria con prioridad en las zonas más afectadas, que en principio son provincias del norte del país. Actualmente se carece de información y estadísticas detalladas por provincias o regiones en esta materia.
La infección con parásitos intestinales (gusanos cilíndricos de la familia de los helmintos que invaden al cuerpo humano por contacto con suelos contaminados con heces o aguas servidas) se da con mayor frecuencia en niños y mujeres. Causan anemia, desnutrición y alteración de la inmunidad, lo que aumenta el riesgo de contraer otras infecciones. En los niños provoca un retardo del desarrollo intelectual y reduce el rendimiento escolar y bajo peso al nacer, cuando la parasitosis afecta a la embarazada. Otros cuadros subagudos son diarrea, dolor abdominal y cansancio.
“Hay que avanzar hacia un mapeo preciso para determinar cuál es la incidencia de estas parasitosis, cuál es nuestra población afectada y definir una estrategia clara que fije prioridades para campañas de desparasitación”, indicó Kosacoff y señaló que hay varios programas de la cartera sanitaria que pueden contribuir a esta iniciativa. La definición de una estrategia permitirá que Argentina acceda a medicamentos provistos por la OPS dentro de sus planes para combatir las geohelmintiasis, nombre científico de las enfermedades provocadas por parásitos helmintos.
Kosacoff subrayó que esta estrategia supone además planes articulados con los Ministerios de Economía, Planificación Federal y la Secretaría de Medio Ambiente, entre otros organismos, ya que las obras de saneamiento son fundamentales para cortar el círculo de transmisión de estos parásitos.
“El relevamiento de la población afectada es fundamental para determinar la distribución y aplicación de los medicamentos en dosis que dependen del tipo de parásito a tratar”, indicó a su vez Krolewiecki, quien explicó que estas parasitosis son responsables del 60% de los casos de anemia y del 25% del ausentismo escolar. Los parásitos intestinales viven entre uno a cinco años y se transmiten por medio de las heces en el suelo o aguas servidas que contaminan alimentos.
A la reunión asistieron expertos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) “Carlos Malbrán”, de universidades nacionales, del ámbito científico y de fundaciones que trabajan con planes de desparasitación, así como el representante de la OPS en Argentina, Pier Paolo Balladelli, quien comprometió el apoyo de ese organismo y destacó los planes sanitarios que se llevan adelante en el país a favor de los sectores más vulnerables.
Entre 2005 y 2007, la cartera sanitaria llevó a cabo el Programa Nacional de Desparasitación Masiva “Chau Lombriz”, por el que se distribuyeron unas 8,9 millones de dosis de la suspensión oral mebendazol 500 mg con el fin de atender a un 82% de la población de entre 2 y 14 años con necesidades básicas insatisfechas . Este programa se realizó dentro de la estrategia de la atención primaria de la salud.
Acerca de las geohelmintiasis
Se trata de enfermedades causadas por parásitos que se transmiten por el contacto con el suelo o aguas servidas y afectan a las poblaciones más pobres y vulnerables. Los agentes causales son los parásitos Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura y las uncinarias. Estas enfermedades están presentes en todos los países de América, donde se calcula que una de cada tres personas está infectada y cerca 46 millones de niños entre 1 y 14 años están en riesgo de infectarse por estos parásitos, según datos de la OPS.
Estas estadísticas indican que alrededor de 13 millones de niños en edad pre-escolar (1 a 4 años) y 33,3 millones de escolares (de 5 a 14 años) padecen este mal por falta de saneamiento básico y acceso a agua potable.