sábado 7 de noviembre de 2026
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SALUD

Advierten que es necesario ampliar el acceso de los sectores más vulnerables a la salud reproductiva

Las mujeres muestran un alto grado de conocimiento sobre métodos anticonceptivos y de su capacidad de elección de vida, aunque es necesario reforzar la capacitación del personal sanitario en lo referente a salud sexual y reproductiva, según una investigación realizada en la provincia de Buenos Aires.

“Es necesario mejorar la accesibilidad de las mujeres de los sectores más vulnerables, las de menores ingresos, las migrantes extranjeras y las indígenas a los servicios de salud sexual y reproductiva”, señaló a Télam Vanesa Vázquez Laba, socióloga e investigadora del Conicet y la Universidad de San Martín (Unsam).

 

Ante esta realidad, los Programas de Salud Sexual y Procreación Responsable de la Nación y de la provincia de Buenos Aires realizaron junto a la Unsam un estudio cuantitativo y cualitativo para evaluar la situación, cuya dirección está a cargo de la profesional.

 

Las mujeres “demandan información, se acercan a las salas, solicitan los métodos anticonceptivos según su etapa de vida sexual y tienen que lidiar con centros de salud que van desde algo amigables a los nada amigables con estos temas”, relató la investigadora.

 

Estas primeras conclusiones surgen luego de realizar 60 entrevistas en 9 municipios bonaerenses, encuadrados dentro de la Región Sanitaria VI, donde “hay 380 centros de salud de primer nivel y 15 hospitales, atravesando Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora hasta Berazategui”, contó la especialista.

 

Del diálogo con las usuarias “aparece un alto grado de conocimiento sobre los métodos y la capacidad de elección a partir de su situación de vida. Por ejemplo, cuando tienen una pareja con la que no pueden negociar la planificación solicitan el método inyectable que no deja rastros en el hogar”.

 

“Las mujeres demandan información, solicitan los métodos anticonceptivos según su etapa de vida sexual y tienen que lidiar con centros de salud que van desde algo amigables a los nada amigables”

Para Vazquez Laba “se ha avanzado mucho a partir de las consejerías sobre salud sexual y reproductiva que se ofrecen en distintos servicios, donde una mujer que consulta por sus hijos o entra a una guardia, se lleva información sobre sus derechos”.

 

El estudio mostró “obstáculos en los efectores de salud y una importante predisposición política por parte de la dirección de los hospitales y centros de salud”.

 

La socióloga valoró que “si hay una buena conducción, comprometida con el derecho a la salud de las mujeres se efectiviza la implementación del Programa y disminuyen los embarazos precoces y no deseados”.

 

Para la profesional “hay carencias en la capacitación en legislación y fundamentalmente, en diversidad sexual y diferencias de las mujeres, ya que se las siguen tratando como un sujeto homogéneo que no porta clase social, historia migrante, vida familiar y tantas particularidades que componen su bienestar o malestar en su salud”.

 

A partir de los resultados de la pesquisa, los Programas nacional y bonaerense “empiezan a trabajar para sensibilizar y

capacitar a los efectores de salud que atienden a las poblaciones más vulnerables, para construir una oferta a medida de la demanda de las poblaciones”.

 

El Ministerio de Salud de Buenos Aires confirmó que el 90% de las consultas sobre salud sexual y reproductiva las realizan las mujeres, por lo tanto, sólo el 10% es inquietud masculina.

 

El bajo porcentaje de consultas de hombres hace que “sea indispensable trabajar en las escuelas y en las universidades para que los jóvenes se informen y también cuiden su salud sexual”, dijo Vázquez Laba.

 

“De esta manera será cada vez más equitativo el cuidado y bajarán los riesgos de las enfermedades en la población”, opinó la socióloga.

 

Consideró que esta realidad “es cultural, porque el cuidado de la salud familiar está dentro de la tarea doméstico-reproductivo en mujeres de todas clases y etnias”.

 

Por eso, las mujeres “nos cuidamos más que los varones porque lo histórico nos hizo tomar conciencia de lo importante que es el cuidado de la salud, y porque el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) sobre las mujeres nos hace tomar más conciencia”.

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