Realizarse un chequeo médico para evaluar los factores de riesgo permite en la mayoría de los casos hacer modificaciones en el estilo de vida o iniciar un tratamiento adecuado con el fin de evitar este tipo de eventos.
Por Agustina Sucri
Aún hoy parece persistir la creencia de que el accidente cerebrovascular (ACV) “ataca por sorpresa” a quien menos se lo espera. Sin embargo, los expertos advierten que más del 90% de los casos se puede prevenir “porque la mayoría son el estadío avanzado de otro problema de salud: hipertensión mal controlada, tabaquismo durante muchos años, sobrepeso, mala alimentación… por lo tanto, de alguna manera, uno está teniendo avisos sobre un posible episodio de ACV”, subrayó en una entrevista con La Prensa el doctor Gabriel Persi, coordinador del área Neurología Vascular de Ineba.
Según explicó el especialista, el ACV -también llamado ataque cerebral- se define como un síntoma neurológico, que es producido por una alteración de la irrigación sanguínea cerebral. “Esta alteración del flujo sanguíneo cerebral puede ser producto de una obstrucción de una arteria del cerebro por la que deja de llegar sangre a un área específica (esto se conoce como ataque cerebral isquémico); o porque una arteria se rompe y genera un sangrado, lo cual se denomina ataque cerebral hemorrágico”, detalló.
El 80% de los casos de ACV es del tipo isquémico y, aunque las causas directas que provocan el ACV isquémico y hemorrágico son diferentes, los factores de riesgo que favorecen la aparición de uno u otro son muy similares en ambos.
Al respecto, Persi puso de manifiesto que entre los factores de riesgo modificables el más importante es la hipertensión arterial (presión arterial elevada) y añadió que otros factores que también aumentan las chances de padecer un ACV son: la diabetes, fumar, ser fumador pasivo, la obesidad, el sedentarismo y la mala alimentación.
“Además hay factores de riesgo cardiológicos. El principal es la fibrilación auricular, que es un tipo de arritmia”, remarcó.
El colesterol elevado, las infecciones, el mal estado bucal, roncar a la noche, la depresión y el aislamiento social (vivir solo o no tener amigos) también incrementan el peligro de ser víctima de un ACV.
“Todos estos factores se suman y, si bien algunos tienen baja importancia, sumados implican un aumento importante del riesgo de ACV”, aclaró el neurólogo.
FALSAS IMPRESIONES
Según destacó el coordinador del área Neurología Vascular de Ineba, uno de los enemigos que atentan contra la prevención del ACV son las falsas impresiones: muchas personas creen llevar una vida bastante saludable y estar sanas y, en realidad, ignoran que son candidatas a padecer un ataque cerebral.
“Hay un grupo de gente al que se lo ve saludable porque se lo ve de lejos, pero cuando uno empieza a indagar no tiene una dieta sana, quizás no fuma pero está en un ambiente donde sí se fuma, tiene exceso de peso o es sedentario”, remarcó Persi, para luego agregar: “Por eso es fundamental hacer una consulta médica y evaluar los factores de riesgo, porque uno no tiene la obligación de darse cuenta si los tiene”.
De acuerdo al experto, un chequeo de evaluación de factores de riesgo incluirá un análisis de sangre, con medición de la glucosa, se tomará la presión, se pesará y medirá al paciente. “De este modo se pueden detectar situaciones sobre las cuales la persona quizás no estaba al tanto”, señaló.
Además del chequeo médico, otras medidas de prevención del ACV incluyen: comer cinco frutas y verduras -ya que cuanta más se coma, menor es el riesgo de padecer un ACV-; reducir el consumo de sal (el 25% de las personas le agrega sal a las comidas una vez ya preparadas y esto genera una sobrecarga de sodio, de hecho, un 30% de la población es hipertensa).
ACTUAR A TIEMPO
Consultado sobre cuáles son los síntomas habituales que experimenta quien sufre un ACV, Persi indicó que si bien éstos dependen del área del cerebro afectad, los más comunes son: debilidad en la cara, brazo o pierna de un lado del cuerpo; falta de la capacidad para sentir; problemas para hablar o entender; problemas para ver con uno o ambos ojos; dolor de cabeza muy fuerte; falta de coordinación; y vértigo.
“Lo importante es que estos síntomas -puede darse uno solo de manera aislada o varios de ellos a la vez- empiezan súbitamente y se puede determinar la hora exacta en que empezaron”, alerta el profesional.
Ante cualquiera de ellos, actuar rápidamente es crucial. “Se debe acudir a una guardia médica lo más rápido posible, porque en los casos de ACV, ya sea isquémico o hemorrágico, mientras más rápido el paciente esté en la guardia y se lo trate, mejor va a ser la evolución que va a tener”, enfatizó.
En los casos de ACV isquémico la importancia de la atención inmediata es aún más relevante porque existen tratamientos farmacológicos -que tiene la finalidad de destapar la arteria ocluida- que sólo se pueden aplicar en las primeras horas del ataque cerebral.
“El concepto es que hay que ir a la guardia inmediatamente. Siempre se puede hacer algo, si pasó una hora o si pasaron ocho. Lo que cambia es lo que se hace. Y lo más efectivo es lo que se hace en las primeras horas”, insistió Persi.
Se calcula que entre un 25 y un 30% de las personas que padecen un ACV mueren, mientras que el 30% debe afrontar otro problema asociado: una discapacidad moderada o severa.
Esta discapacidad está dada por problemas motores, por los cuales no se recupera la fuerza y aparece la espasticidad (endurecimiento de los músculos); problemas para caminar, para hablar, para ver, para entender o incluso puede haber síntomas más avanzados con dependencia completa.
“Por eso es importante resaltar que hay rehabilitación para los pacientes y que ésta debe empezar lo antes posible una vez presentado el ACV”, expresó el especialista.
“Si un paciente sufrió un ACV, se le aplicaron los mejores tratamientos, y le queda una debilidad en el brazo, no significa que eso quedará así. Se puede rehabilitar para recuperar fuerza y si no se puede recuperar fuerza se puede rehabilitar la función, es decir entrenar para que utilice los medios de otra manera y que pueda valerse por sí solo y reinsertarse en la sociedad”, finalizó.