sábado 7 de noviembre de 2026
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SALUD

La depresión será primera causa de discapacidad

Según las estadísticas que maneja la OMS con proyección hacia el año 2030. El 50 por ciento de los enfermos con problemas de depresión no realizan consultas médicas.

La Organización Mundial de la Salud alertó que estamos ante una verdadera catástrofe epidemiológica, en la que los desórdenes mentales representan el 12% de las causas de enfermedad en todo el mundo. Las estadísticas precisan cerca de un 46% de cuadros depresivos del total de las patologías, haciendo de la enfermedad “el flagelo de este fin de siglo”. De acuerdo con las proyecciones, para el año 2030 sería la primera causa de discapacidad en el mundo.

 

La predicción de la OMS se fundamenta en que las condiciones de vida actuales favorecen el desarrollo de estos estados que se manifiestan conjuntamente con otras alteraciones psicosomáticas y con diversas situaciones de orden social y familiar.

 

“La depresión afecta en el mundo a millones de personas, sin importar su nivel socioeconómico, su país de origen, creencias o cultura –advierte Horacio Vommaro, director del área de Psiquiatría y Salud Mental del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (INEBA)- Se utiliza el término ‘depresión’ comúnmente como sinónimo de abulia o tristeza. Pero es importante no confundir momentos de tristeza con depresión”, señal.

 

En sintonía, Matías Bonanni, titular del Instituto de Neurociencias Aplicadas a la Clínica (INAC) coincide en que “la depresión no discrimina nivel social, tipo de actividad laboral, nivel económico. Todo humano tiene que adaptarse y la adaptación es la función del cerebro por excelencia”, manifiesta el especialista.

 

Cuando estos esfuerzos flaquean o fallan, hace su aparición la enfermedad; es por eso que el éxito económico o laboral no exime a las personas de presentar depresiones.

 

Se estima que sólo el 50% consulta por depresión, en tanto que el tiempo de diagnóstico certero e inicio de tratamiento de una depresión puede llevar un promedio de siete años.

“Le depresión tiene dos pilares diagnósticos importantes, la anhedonia, que es la pérdida de la capacidad de disfrutar de cosas que habitualmente se disfrutaban y causaban placer –reseña Bonanni–. La otra característica es la falta de voluntad y la disminución o pérdida de la energía habitual”, completa.

 

En la primera fase las personas se vuelven progresivamente evitativas, comienzan a rehuir de situaciones de confrontación mínimas y esta característica las va aislando progresivamente. Así aparece la intolerancia a los cambios, empezando por los que demandan mayor esfuerzo, como dejar una relación de pareja o mudarse.

 

Gradualmente, en los primeros meses “aparecen el pesimismo y la pérdida de confianza en uno mismo, hasta que en algún momento tiñen todo el pensamiento del individuo”.

 

Esa sensación de incapacidad invade algunas áreas y va contaminando todos los aspectos de la persona, incluso independientemente de los buenos resultados que tenga en una tarea, función o actividad. La sensación es de fracaso y de menosprecio por los logros conseguidos.

 

Aunque los tratamientos farmacológicos son los más comunes, no siempre producen los resultados esperados.

 

El INAC incorporó como alternativa la estimulación magnética transcraneal (EMT), una novedosa técnica neurofisiológica que, empleando ondas electromagnéticas, permite la modulación del funcionamiento de grupos de neuronas en las áreas específicas del cerebro disfuncionales en la depresión.

 

La EMT comenzó a utilizarse en 1985 y alcanzó buenos resultados en varias partes del mundo como la Unión Europea, Brasil, Canadá y Estados Unidos.

 

Esta técnica fue aprobada en 2008 por la FDA (Food and Drug Administration, organismo que aprueba y fiscaliza todo tratamiento médico de los Estados Unidos).

 

Bonanni destaca que este tratamiento “no produce alteración estructural, ni lesión en las neuronas” y “puede ser suministrado en todas aquellas personas, aun mayores, que utilicen medicación para distintas enfermedades clínicas”.

 

El psiquiatra señala que “el tratamiento tiene una duración aproximada de un mes, ya que se realizan veinte sesiones de treinta minutos cada una” y agrega que, posteriormente, “se efectúa un seguimiento mensual una sesión por mes”.

 

Sus evaluaciones reseñan que “los porcentajes son en promedio de un 70% de recuperación en depresiones resistentes, es decir, que no responden a los fármacos”.

 

Vale anotar que “un 30% de los cuadros no responden a los antidepresivos”, según remarcó el profesional.

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