En el 2010 la Organización Mundial de la Salud ha declarado al 28 de julio como el “Día Mundial de las Hepatitis Virales” anunciando medidas, acciones y un plan de trabajo integral para prevenir y controlar las hepatitis virales, uno de los problemas más serios del mundo.
Los objetivos están dirigidos a difundir el conocimiento y aumentar la concientización de las hepatitis crónicas B y C, brindar servicios de detección, diagnóstico y tratamiento y reforzar la prevención mediante la vacunación para Hepatitis B, recordó a través de un escrito Susana Ceballos, médica referente del Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales en Jujuy.
Se estima que aproximadamente 800.000 personas de la población argentina pudo haber estado en contacto con el virus B y virus C.
La prevalencia de Hepatitis C se estima entre el 2-2,5 % en adultos.
La población infectada con el virus B y C se compone de grupos de alto riesgo (usuarios de drogas inyectables, personas con VIH, personas en diálisis, inmunocomprometidos) y otros grupos las contraen con sangre infectada (post-transfusional, post-exposición a material cortopunzante sin cumplimiento de las pautas de bioseguridad ), a través del contacto sexual no protegido o transmisión de la madre al recién nacido.
La Hepatitis B se contagia por contacto con sangre o fluidos corporales como semen y secreciones vaginales de una persona infectada. Los modos de transmisión son los mismos de VIH. Después de una infección aguda, aproximadamente el 5 % de los adultos puede evolucionar a la cronicidad y presentar un riesgo aumentado de desarrollar complicaciones como cirrosis hepática y cáncer de hígado que ocasionan un millón de muertes al año en el mundo. La hepatitis crónica B puede tener indicación de tratamiento antiviral.
La vacunación para Hepatitis B es el principal pilar de la prevención de enfermedades. Desde el 2012 se promueve la vacunación universal en la Argentina. Se administra en 3 dosis y es altamente efectiva.
La Hepatitis C se transmite por exposición a sangre de una persona infectada. El 75-85 % de los enfermos evolucionan a la cronicidad, siendo una enfermedad progresiva que se caracteriza por no tener síntomas hasta los estadios finales de cirrosis y cáncer hepático. El tratamiento combinado con Interferon y Ribarivina es la base del tratamiento de la Hepatitis C. Actualmente pacientes con Genotipo 1 tienen indicación de nuevos medicamentos antivíricos.
Se previene evitando compartir agujas, jeringas, cepillos de dientes, elementos de higiene personal; usar material descartable en tatuajes y piercing, usar guantes y respetar las normas de bioseguridad.