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SALUD

La actividad física alivia los sofocones de la menopausia

Las mujeres que están pasando por la menopausia pueden aliviar los sofocones haciendo abundante actividad física.

Las mujeres que están pasando por la menopausia pueden aliviar los sofocones si hacen actividad física.

 

Eso demostró una investigación realizada por profesionales de la Universidad Penn State (Estados Unidos) que comprobó que el ejercicio hace que las mujeres sufran menos sofocones en las 24 horas posteriores a la realización de la actividad.

 

Steriani Elavsky, kinesióloga que participó en el estudio, subraya que para aliviar los sofocones ″la actividad física ayuda, y es sin duda la mejor manera de mejorar la salud a medida que pasan los años. Permanecer activa regularmente favorece el bienestar, independientemente de si hay o no hay sofocones″.

 

Las conclusiones de este estudio fueron publicadas en la revista científica “Menopause”.

 

ACTIVIDAD PARA EL ALIVIO.  Los investigadores trabajaron durante dos semanas con mujeres que estaban pasando por la menopausia y tenían entre 40 y 59 años de edad. Todas tenían sofocones moderados o leves, por lo cual no necesariamente estaban buscando ayuda para aliviar esta molestia.

 

Elavsky las dividió en dos categorías, teniendo en cuenta si estaban en forma o no, y si tenían sobrepeso y obesidad o un peso normal. Durante la investigación todas usaron acelerómetros para medir su nivel de actividad física y un monitor que registró los cambios en la piel que ocurren durante los sofocones. Además, cada participante anotó cuando experimentó un sofocón.

 

Medir los sofocones con un monitor y con el registro de las participantes permitió tomar nota de la frecuencia objetiva y subjetiva de estos cambios corporales. Si tanto el monitor como las mujeres registraban los sofocones entonces se consideraba que era un caso verdadero.

 

Elavsky explica que a veces se sugiere que la actividad física puede aumentar los sofocones porque sube la temperatura corporal, pero su estudio mostró justamente lo contrario. Las voluntarias que hicieron ejercicio lograron disminuir de forma concreta el número de sofocones que experimentaban. Esta reducción fue menor en las mujeres con sobrepeso, obesidad, mal estado físico o que experimentaban sofocones más frecuentemente.

 

″En las mujeres con sofocones leves a moderados, no hay ningún motivo para evitar la actividad física por miedo a empeorar los síntomas″, recalca Elavsky. 

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