Un bastón que envía los signos vitales a una central y una pulsera-electrógrafo que transmite las frecuencia cardíacas vía comunicación móvil, son algunos de los ejemplos de la aplicación para la salud de la denominada “Internet de las cosas”.
La vicepresidenta de la Sociedad Argentina de la Informática (SADIO), Rosa Wachenchauzer, comentó el trabajo realizado en la Universidad del Sur, donde desarrollaron también un electrocardiógrafo portátil que transmite la frecuencia cardíaca del usuario a un smartphone.
En particular, este desarrollo apuntó a reducir los costos de los electrógrafos para que el equipo pueda llegar a comercializarse
a un valor inferior a los 500 pesos.
El electrocardiógrafo portátil se destaca por ser económico y versátil, capaz de digitalizar y procesar una señal cardíaca de 12 derivaciones (tobillos, muñecas y precordiales -electrodos de las costillas-) para luego transferirla a un dispositivo móvil (smartphone) o PC mediante bluetooth.
El modelo ideado por los estudiantes “permite obtener el diagnóstico a partir de la señal cardíaca, mediante este aparato certificado y avalado por un profesional médico y a un costo accesible”.