domingo 8 de noviembre de 2026
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SALUD

Pierde parte de la mandíbula en accidente y se la reconstruyen en un hospital público

Tiene 31 años y un accidente de trabajo le destruyó la mandíbula. Fue operado en el hospital provincial Meléndez de Almirante Brown. Sus compañeros encontraron una parte de hueso en la fábrica y lo alcanzaron al quirófano: fue clave para la reconstrucción.

Juan Carlos López no estaría recuperándose tan bien si no fuera por sus compañeros de trabajo: los doctores estaban por empezar la cirugía cuando una médica de guardia apareció con un frasco. El frasco tenía un trozo de mandíbula, con dientes, con encías, y pertenecía a López. Lo habían encontrado entre la ropa de Juan Carlos, tras el terrible accidente en la fábrica metalúrgica de Almirante Brown, y llevado al hospital. Sin ese pedazo de mandíbula y la celeridad del cuerpo médico, la reconstrucción de la cara hubiera sido más complicada.

 

“Es un orgullo ver la calidad de nuestros cirujanos y hospitales en casos como este, donde se le cambia la vida a una persona. La intervención fue apenas una hora después del accidente y se realizó por personal capacitado, gracias a la infraestructura y el profesionalismo del hospital público”, afirmó el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia.

 

La cirugía se llevó a cabo hace una semana en el hospital provincial Meléndez de Almirante Brown, duró más de 5 horas y estuvo a cargo del equipo de cirugía maxilofacial. Actualmente el joven de 31 años se recupera en un sanatorio privado, donde fue derivado a través de su ART. Los médicos reconstruyeron toda la parte interna de la mandíbula inferior, con el trozo que se había desprendido. Ahora deberá pasar por otras cirugías pero para reconstruir la parte externa a través de la cirugía estética.

La mujer de Juan Carlos López contó que no recuerda como sucedió todo. Sabe que en la fábrica un compañero activó sin querer, en un accidente, el botón del puente grúa, que se movió y chocó contra unos fierros pesadísimos. Una de esas vigas cayó contra la nunca de él, que a su vez cayó contra el fierro que estaba trabajando y se abrió el mentón en tres partes. “Como si fuera un libro”, explicó Griselda, su mujer.

 

El joven fue trasladado de urgencia al hospital Meléndez. “La verdad es que no tengo más que agradecimiento hacia el hospital”, afirmó Griselda. Eran las siete de la tarde y Juan Carlos llegaba sin una parte de su cara, literalmente. En ese momento, en la fábrica, los compañeros encontraron el pedazo de mandíbula entre la ropa ensangrentada. Y lo llevaron como pudieron al hospital, luego de que fuera desinfectado por el enfermero de la fábrica.

 

Ya en el quirófano, los médicos (tres cirujanos en total) se enteraron de la existencia de esta parte de la mandíbula. “Creíamos que se había perdido. No sabíamos que estaba. Esa parte de hueso facilitó muchísimo la reconstrucción: unimos los dos extremos y esta parte con alambres especiales, reconstruimos el tejido blando y cerramos. Fue una operación muy compleja, que terminó a la 1.30 de la madrugada”, explicó Eber Choquenaira, uno de los odontólogos del equipo de cirugía maxilofacial del Meléndez.

 

LA CIRUGÍA

La intervención comenzó pasadas las 20, una hora después de que Juan Carlos López llegara convulsionando, bañado en sangre y con una herida de unos 20 centímetros: desde el cuello hasta el labio inferior a carne viva y sin una parte de unos 3 centímetros de su mandíbula.

 

El equipo de guardia actuó de inmediato, se le realizó una tomografía y luego se lo intervino quirúrgicamente. “En el momento que estaba en el quirófano, sus compañeros llegaron del trabajo con el pedazo de hueso que le faltaba en el maxilar inferior”, detalló uno de los especialistas que participó de la operación.

 

Los cirujanos maxilofaciales Luis Arancibia y Eber Choquenaira, junto al cirujano general Javier Brolis, la anestesióloga Carla Zúccollo y el traumatólogo Francisco Mariani fueron los que llevaron a cabo la operación.

 

Los especialistas explicaron que el joven tenía una fractura expuesta y, por lo tanto, se debía resolver cuanto antes porque mientras más se demorara más posibilidades existían de infección. “Fue fundamental contar con un tomógrafo con reconstrucción 3D. Si no tuviéramos un equipo tecnológico tan sofisticado, este trabajo hubiese sido mucho más difícil de realizar”, indicó el doctor Julio Velásquez, responsable del consultorio maxilofacial.

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