El titular de la cartera sanitaria aseguró que “bajo la conducción de Cristina Kirchner seguimos en la senda de Ramón Carrillo y renovamos nuestro compromiso con los humildes”, al recordar que hoy se cumplirán 107 años del nacimiento de quien fuera el primer ministro de Salud Pública del país.
“Las medidas adoptadas en materia de salud durante esta década ganada para todos los argentinos, que puso en marcha Néstor Kirchner en 2003 y hoy continúa Cristina Fernández, estuvieron inspiradas en el ejemplo y la obra de ese gran prócer del sanitarismo argentino que es Ramón Carrillo”, expresó Manzur.
El funcionario recordó que el pasado viernes, al pronunciar el discurso de inauguración del 131º período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, la jefa de Estado “realizó un detallado repaso de las políticas sanitarias implementadas en los últimos diez años, cuyos resultados están a la vista y continúan el camino iniciado por aquel gran médico y profesor santiagueño, gestor de una auténtica revolución en materia de salud a partir de 1946”.
“Ante la Asamblea Legislativa –añadió-, la Presidenta hizo referencia a una gran cantidad de medidas inclusivas en materia de provisión de medicamentos, vacunación, incremento de la esperanza de vida y reducción de la mortalidad infantil, entre otros logros que no sólo nos hacen sentir orgullosos, sino que nos comprometen a redoblar el esfuerzo para seguir reduciendo las brechas de inequidad que Carrillo comenzó a cerrar a mediados del siglo pasado con una gestión cuya trascendencia histórica hoy está fuera de toda discusión”.
El primer ministro de Salud argentino nació el 7 de marzo de 1906 en un hogar humilde de la ciudad de Santiago del Estero, se recibió de médico en Buenos Aires, completó su formación en Europa y falleció el 20 de diciembre de 1956, pobre, enfermo y exiliado en Belem do Pará, en el norte de Brasil.
Manzur afirmó que “así como Carrillo puso en marcha un proceso a través del cual los beneficios de los avances científicos comenzaron a llegar a sectores de la población que prácticamente desconocían la existencia del derecho a la salud, en 2003 comenzó la recuperación de aquella estrepitosa crisis a las que nos habían llevado las políticas neoliberales y la salud pública volvió a cobrar el protagonismo que nunca debería haber perdido”.
El 17 de octubre de 1945, la fecha en que el peronismo irrumpió en la vida política argentina, el médico santiagueño ocupaba la jefatura del Servicio de Neurología del Hospital Militar, desde donde al año siguiente presenció la llegada al poder de Juan Domingo Perón, quien le propuso quedar al frente de la Secretaría de Salud Pública. Desde ese organismo, que en 1949 se convertiría en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación, Carrillo creó y puso en marcha el Plan Analítico de Salud Pública, que permitió identificar problemas como la falta de camas en los hospitales y el deterioro de las instalaciones sanitarias, además de la inexistencia de insumos y personal calificado.
Durante su gestión, entre 1946 y 1954, se duplicó el número de camas hospitalarias existentes en el país, al pasar de 66.300 a unas 132.000. Además, en apenas dos años, con campañas sumamente agresivas se logró erradicar una enfermedad endémica como el paludismo, prácticamente desapareció la sífilis y las enfermedades venéreas, mientras que el índice de mortalidad por tuberculosis disminuyó de 130 a 36 por cien mil. También se consiguió terminar con epidemias como el tifus y la brucelosis, en tanto que la mortalidad infantil se redujo drásticamente, de 90 a 56 por mil.
“El legado de Carrillo también está en la Asignación Universal por Hijo, en las obras de agua potable y cloacas, en la implementación del Programa Sumar (que brinda cobertura sanitaria a embarazadas, niños, jóvenes y mujeres hasta los 64 años), en las políticas de prevención y tratamiento de patologías como el dengue y el Chagas, en la creación del Instituto Nacional del Cáncer (puesto en marcha en 2010 por la Presidenta de la Nación), y en el sostenido crecimiento en materia de donación y trasplante de órganos”, enumeró el ministro.
Carrillo basó el rol del Estado en materia sanitaria sobre tres pilares: medicina preventiva, medicina social y atención materno-infantil. Además, elaboró un diseño arquitectónico desconocido en el país y bajo ese concepto se crearon 234 hospitales o policlínicos gratuitos espaciosos y funcionales.
“Hoy, millones de argentinos se atienden en instituciones sanitarias creadas por Carrillo y, como dijo la Presidenta el último viernes, el proyecto político que tengo el honor de integrar ha finalizado la construcción de 25 hospitales y tiene en ejecución otras 71 obras, además de haber fortalecido la red de 7.000 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) que funcionan en todo el país”, destacó Manzur.