El estudio aborda las transformaciones en los hábitos de consumo de las audiencias jóvenes, identificando los patrones que permiten a las marcas, creadores y medios de comunicación superar la barrera del consumo pasivo y generar un compromiso orgánico.
Durante años la discusión sobre contenido digital giró alrededor de una pregunta aparentemente simple: ¿qué formato funciona mejor?
¿Los videos filmados como si fueran creados por una persona común?
¿Las producciones cinematográficas?
¿Los clips musicales?
¿Los contenidos rápidos y explicativos que dominan TikTok?
La respuesta parece cada vez más compleja.
Con esa inquietud, FeelCo —productora audiovisual especializada en contenido para marcas, entretenimiento y plataformas digitales— decidió analizar algunos de los contenidos que desarrolló para distintas categorías y audiencias durante el último año para entender qué tipo de piezas logran captar atención en un entorno donde las personas toman la decisión de quedarse o seguir deslizando en apenas unos segundos.
El resultado dejó una conclusión inesperada: el formato importa menos que la promesa que el contenido le hace a la audiencia.
“La pregunta ya no es cómo hacer que alguien vea un video. La pregunta es qué le estamos ofreciendo a cambio de su atención. Hoy las audiencias pueden detectar en segundos cuándo una marca tiene algo interesante para decir y cuándo simplemente está ocupando espacio en el feed. El scroll se detiene cuando aparece algo que vale la pena mirar”, señala Maité Wilson, Fundadora de Feelco.
El experimento
Para realizar el análisis, FeelCo tomó piezas de cuatro universos completamente distintos:
Un contenido de estilo creator/UGC para Binance.
Un spot protagonizado por Mario De Elias para Ala.
Un contenido de entretenimiento y humor pensado para TikTok.
Un videoclip musical para Cachorro López y El Zar.
La intención no era comparar campañas iguales, sino entender cómo reaccionan las audiencias frente a diferentes lenguajes narrativos.
La sorpresa: lo más producido no siempre es lo más visto
Durante años la industria asumió que la calidad de producción era directamente proporcional al interés del público.
Sin embargo, los datos muestran algo diferente.
El videoclip «Así es el calor», de Cachorro López y El Zar, acumuló más de 475.000 visualizaciones, demostrando que los formatos cinematográficos siguen teniendo una enorme capacidad de convocatoria cuando existe una conexión emocional previa con el contenido.
Pero en redes sociales, donde la competencia por la atención es feroz, la lógica cambia.
Los videos de Ala protagonizados por Mario De Elias registraron más de 8.300 likes, cerca de 950 guardados y más de 500 compartidos en una pieza, cifras especialmente relevantes porque no apelan al entretenimiento puro ni a una celebridad tradicional, sino a una historia humana vinculada al universo de la Selección Argentina.
La producción es cuidada, pero la verdadera fuerza está en el relato.
El triunfo silencioso del contenido que parece no estar producido
Los contenidos desarrollados para Binance muestran otra tendencia.
Con una estética cercana al creator content y al lenguaje educativo de TikTok, piezas como «Las tres ballenas más grandes del mercado cripto» o contenidos sobre estafas digitales superaron los 1.800 y 2.000 likes, además de registrar niveles altos de guardado para su escala.
Eso revela algo importante: cuando una audiencia percibe que está aprendiendo algo útil, está más dispuesta a detenerse.
En estos casos, el objetivo no es emocionar ni entretener.
Es resolver una duda.
Y muchas veces eso alcanza para ganar la batalla del scroll.
Las generaciones no consumen formatos: consumen códigos
Uno de los aprendizajes más interesantes del análisis es que las audiencias más jóvenes no parecen tener una preferencia rígida por un tipo de contenido.
Pueden consumir un videoclip cinematográfico, un tutorial financiero, una historia emotiva o un meme en la misma sesión.
Lo que cambia no es el formato.
Lo que cambia es el código.
Los contenidos de Binance funcionan porque hablan el idioma de TikTok.
Los de Ala funcionan porque convierten una historia cotidiana en un relato emocionalmente relevante.
Los videoclips funcionan porque ofrecen una experiencia estética.
Cada uno responde a una expectativa diferente.
“Durante años la industria discutió cuál era el formato correcto. Hoy creemos que la pregunta es otra: ¿quién está del otro lado? En FeelCo no pensamos primero en una cámara o en una locación; pensamos en la audiencia. Hay personas que consumen contenido desde TikTok, otras desde YouTube, otras desde televisión o streaming. Cada una espera algo distinto. Nuestro trabajo es entender esos comportamientos y traducirlos en ideas de producción que tengan sentido para cada plataforma. Porque una misma historia puede contarse de muchas maneras, pero no todas generan el mismo impacto”, señala Maité Wilson, Fundadora de FeelCo.
La nueva métrica no es el alcance
Para FeelCo, el hallazgo más importante del experimento es que la conversación sobre contenido debería dejar de enfocarse exclusivamente en las visualizaciones.
Los guardados, compartidos y comentarios empiezan a contar una historia más interesante.
Porque mientras una visualización puede durar apenas segundos, un guardado o un compartido indican que alguien encontró valor suficiente como para volver a verlo o mostrárselo a otra persona.
Y en una economía donde la atención es cada vez más escasa, quizás esa sea la señal más valiosa de todas.
¿Qué hace que alguien deje de hacer scroll?
Después de analizar contenidos de entretenimiento, música, educación financiera y storytelling de marca, la conclusión de FeelCo es simple:
Las personas no frenan por el formato.
Frenan porque sienten que hay algo para ellas.
Puede ser una emoción, una información útil, una historia humana o una canción.
La producción ayuda.
La creatividad es la clave.
Porque la verdadera batalla sigue ocurriendo en los primeros segundos, cuando una persona decide si sigue deslizando o se queda.
Y entender ese momento es, probablemente, el desafío más grande del contenido contemporáneo.
Acerca de FeelCo
FeelCo es una productora audiovisual creativa con base en Buenos Aires, liderada por Maité Wilson y Diego Aleixo, que nace con una mirada contemporánea sobre la producción: crear contenidos capaces de adaptarse a la multiplicidad de formatos, plataformas y audiencias que conviven hoy.
La compañía trabaja junto a marcas, agencias y organizaciones en el desarrollo integral de proyectos audiovisuales, desde la idea y el pensamiento creativo hasta la producción y postproducción. Su trabajo abarca comerciales, branded content, documentales, cortometrajes, videoclips y contenidos para plataformas digitales.
Con una estructura ágil y flexible, FeelCo combina creatividad, producción y una mirada estratégica, entendiendo que las nuevas formas de consumo exigen pensar más allá de una única pieza o formato. El objetivo es desarrollar contenidos relevantes, con identidad visual y valor narrativo, capaces de conectar a las marcas con las personas.
Al frente de la compañía están Maité Wilson, con trayectoria en agencias como Draftfcb, Savaglio/TBWA y Del Campo Nazca Saatchi & Saatchi, y experiencia del lado de marca en adidas; y Diego Aleixo, productor ejecutivo y fotógrafo publicitario. Juntos impulsan una forma de producir dinámica y colaborativa, abierta tanto al trabajo con agencias como al desarrollo directo junto a las marcas.
Desde FeelCo entienden cada proyecto como una oportunidad para encontrar la mejor manera de contar una historia, sin quedar atados a fórmulas o formatos preestablecidos: pensar, crear y producir en función de cómo las audiencias miran, consumen y se relacionan hoy con los contenidos.
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