Cerrar Mapa

El Riachuelo ahora tiene quien lo limpie

El funcionamiento de una autoridad de cuenca para descontaminar el Riachuelo ya se nota en la cantidad de barcos hundidos extraída en estos meses, en las toneladas de basura retiradas en ambas márgenes, en crecientes inspecciones a industrias linderas y hasta en la aparición de algunas aves y peces.

BUENOS AIRES.-La creación de Acumar está dando forma al compromiso asumido por el gobierno nacional y los partidos que comparten la cuenca de La Matanza y el Riachuelo para la definitiva limpieza y saneamiento de las aguas y el entorno: la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires

Este año empezó con un presupuesto de más de 43 millones de pesos, que el año próximo se transformarán en 424,8 millones de pesos, de los cuales 60 % será para limpieza de las márgenes y de basurales. La provincia de Buenos Aires estará integrando un 25%, y la Ciudad de Buenos Aires gestiona un préstamo para aportar 25 millones. El resto corre por cuenta del Tesoro Nacional.

Pero la acción desplegada a partir de la decisión política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya se hizo notar: para la vigilar y proteger la calidad de aire de la Cuenca Matanza–Riachuelo, se instaló en el parque industrial Almirante Brown un moderno equipo que estudia la contaminación atmosférica, que luego irá rotando por Dock Sud y Avellaneda.

También los gremios que comprometieron su participación en las tareas de limpieza y control señalaron que se llevan retiradas de las márgenes 70 mil toneladas de basura, aunque todavía se están reuniendo los certificados de entrega en las plantas de procesamiento, como Ceamse.

En cuanto al control de los establecimientos vecinos, desde abril se ha superado el número de inspecciones solicitado por la Corte, alcanzando durante el último mes casi 800 inspecciones mensuales, lo que duplica las 400 solicitadas por el Juez Luis Armella.

Y desde junio está abierto el proceso de empadronamiento obligatorio de industrias, que busca tener un registro unificado de los establecimientos industriales y empresas de la cuenca.

“En la actualidad contamos con una base de casi 13 mil industrias, lo que se pudo conformar con los datos cruzados de los municipios, la OPDS y la Agencia de Protección Ambiental porteña", explica el titular de Acumar, Gustavo Villa Uría.

Pero más allá de los indicadores estadísticos, ya se ven indicios claros del avance a partir del funcionamiento de la autoridad de cuenca.

En una recorrida hecha en lancha y helicóptero, la impresión recogida fue que "hay menos basura que está viniendo por el agua, gracias al trabajo que se está haciendo con las cooperativas por el plan Argentina Trabaja, en el que hay más de 1200 trabajadores, afectados".

Afirma Villa Uría que "hay menos basura superficial y flotante, lo cual permite que aparezcan ciertas aves, que se alimentan de peces que en cierto momento pueden entrar en el Riachuelo en circunstancias difíciles porque todavía la contaminación es muy fuerte. Hay peces en el tramo Matanza y aguas arriba del cruce de la ruta 4 con la Ricchieri, podemos encontrar humedales, como el bañado de Rocha, donde hay más de 200 especies detectadas…"

Superpoblación

Consultado sobre la superpoblación que se extiende a lo largo de 70 kilómetros, cubre una superficie de 2.248 kilómetros cuadrados, sobre ambas márgenes, indica que es un tema que "viene de más de 200 años y hace unos pocos meses que hemos empezado con una acción fuerte a partir del cumplimiento de sentencia y de la decisión que ha tomado el gobierno nacional junto con el de la provincia y el de la Ciudad de Buenos Aires de recomponer la calidad ambiental del Riachuelo".

¿Quién puede querer vivir en estas condiciones de contaminación que tiene?
-Es el río argentino que más población tiene sobre sus márgenes y podemos decir que es el sitio preferido de los argentinos en todas las generaciones porque han venido pobladores del resto del país a asentarse en sus orillas desde hace mucho tiempo y sigue viniendo actualmente no sólo gente de nuestro país, sino de Latinoamérica. Quizá sea por las posibilidades de trabajo, en las anteriores épocas por lo relacionado al puerto, a la exportación y a las factorías que había en las márgenes, es lo contrario a lo que todos pueden pensar:
Lo cierto es que aún viviendo ahí la población tiene un servicio de agua potable de excelencia, como el que presta AySA o tienen servicios de transporte, urbanos, superiores a los de otros lugares del país.

¿Cuántas familias viven?
-Estimamos que unas 5 millones de personas, dato que vamos a saber ciertamente con el censo que se va a realizar este año. Pero ciertamente la cuenca tiene uno de los niveles más altos de abastecimiento de agua del país. A pesar de esto tenemos la obligación de recomponerlo y ampliarlo.

¿Cómo se hace el monitoreo del aire?
-La preocupación por la calidad del aire es uno de los objetivos de Acumar. Necesitamos conocer la variabilidad, el monitoreo. La instalación en principio de este equipo de alta tecnología en el parque industrial Almirante Brown nos permite ver la actividad industrial, qué variación tiene con respecto al resto del día, porque un equipo en monitoreo las 24 horas del día permite conocer ciertamente, y lo hemos visto a partir de este monitoreo, que algunas industrias realizan venteos de gases de mala calidad durante la noche, cuando hay poco o menor control. Estos equipos van a estar ubicados tres meses en el Almirante Brown y se van a trasladar a los otros parques industriales de la cuenca: después de ahí va a ir a la zona de Dock Sud, para monitorear en forma continua todos los parámetros de calidad de aire.

¿Es el mal olor característico del Riachuelo un indicador de contaminación?
-Se debe a la producción de un ácido, que es el sulfídrico y el metano que se produce por una digestión anaeróbica de los lodos o barros que hay en el fondo, cuyo proceso es el mismo que se da en el estómago de las personas. A partir de eso podemos ver las burbujas en la superficie especialmente los días en que hace mucho calor, que son por el metano. El gas metano lo produce cualquier ser vivo. Es un problema por cuanto esos gases tienen una complejidad en base a las emisiones que se hacen a la atmósfera, pero en realidad se están procesando los lodos. Y como esa digestión va a llevar muchos años tenemos la obligación de acortar esos plazos. Los olores son desagradables y se irán cambiando.

Industrias

¿Son las industrias el principal foco contaminante?
-La cuenca tiene una serie de problemáticas, entre las que el sector industrial es uno. Hay unas 20 mil industrias en la cuenca, con las que estamos trabajando en el empadronamiento para conocer ciertamente la actividad que desarrolla cada uno. Este empadronamiento no sólo alcanza a las industrias sino al sector agrícola-ganadero y al de servicios, los que tienen que empadronarse ante Acumar para conocer y organizar el territorio en base a esta organización.

¿Se cumple con el objetivo de inspecciones trazado al comienzo de la gestión?
-Actualmente estamos superando las 800 inspecciones mensuales. Cuando arrancamos en esta gestión estábamos en el orden de las 200. Y los compromisos asumidos en el juzgado eran llegar a las 400. Lo hemos duplicado. No sólo significa hacer las inspecciones que tenemos en la calle, hay 31 permanentes controlando industrias, sino que además tenemos un plantel profesional de administrativos que completa las 50 personas aproximadamente en el área de fiscalización. Implica un trabajo importante en otras áreas.

-Hubo medidas drásticas en este tiempo?
-Ha habido clausuras por eventos. Por ejemplo se ha clausurado más de una decena de industrias por la descarga a las redes colectoras de cianuro. La clausura fue inmediata porque el cianuro es un gas que ha generado accidentes muy graves en nuestra zona (como el que hubo en Avellaneda, hace unos años adonde no sólo murió una familia, sino los paramédicos que fueron a atenderla). Y la clausura se levanta únicamente cuando presentan un plan de que dejan de utilizar sustancias con cianuro. Y hubo también una cantidad importante de clausuras por vencimiento de los plazos de reconversión que se les ha dado.

¿Cómo se materializa la colaboración comprometida por la CGT?
-Es esencial el trabajo que estamos haciendo junto a las organizaciones como la CGT y los sindicatos específicos, acordando una serie de conceptos. El principal perjudicado por la contaminación es el trabajador, porque no tiene los elementos necesarios para poder trabajar en un ambiente sano y limpio. Estamos trabajando muy bien con el gremio de curtidores, para hacerles ver a los trabajadores la necesidad de colaborar en estos términos por el saneamiento. Y en realidad lo que se está diciendo es que Acumar no va a quitar fuentes de trabajo. Al contrario, vamos a incrementarlas en la cuenca porque se van a sumar los trabajadores del saneamiento de la parte ambiental que van a tener que incorporarse: entre unos 5 y 10 mil puestos de trabajo nuevo, genuino, dentro de las empresas, en los próximos dos a tres años. Antes no tenían costo ambiental y ahora lo tienen que incorporar una parte importante de las industrias.

¿Los 400 millones serán por todo concepto?
-Además de las obras específicas que realizamos desde Acumar hay otras que están haciendo las jurisdicciones. Cuando hablamos de los 400 millones este es el presupuesto específico para Acumar. Pero hay que integrarlo con una serie de obras y acciones complementarias que se vienen realizando en las jurisdicciones. Ya sea del Estado Nacional, a través de sus distintos ministerios, ya sea la provincia de Buenos Aires, o el gobierno de la Ciudad.


Paralelismos con el Támesis
Villa Uría destacó que el proceso del río Támesis tiene muchos puntos en común con el del Riachuelo, sobre todo en la etapa de contaminación.

"Gran parte de los barcos que venían a cargar nuestros productos iban al puerto de Londres, que no se contaminó con los saladeros ni las curtiembres allá por 1800, debido a que la carne salada llegaba ahí después de salir de Buenos Aires", subrayó y agregó:

El Támesis ha tenido una serie de cambios muy importantes en los últimos años a partir de una decisión clara de saneamiento, como es la que ha tomado nuestra presidenta de empezar, lo que muchas veces se ha tratado de empezar pero nunca se lograron avances.

Y el Támesis tuvo un proceso… el Estado inglés, un Estado unitario, tuvo que tomar la decisión política y llevarla adelante.

Acá no era suficiente, porque estamos en un país federal, con jurisdicciones federales, hizo falta que los tres poderes se pusieran de acuerdo: el legislativo a través de la sanción de la ley de Acumar, el judicial a partir del fallo de la Corte Suprema respecto del saneamiento y el poder Ejecutivo, a partir de la decisión de las máximas autoridades de las tres jurisdicciones. Han permitido comenzar con el camino sin duda sin retorno del saneamiento del Riachuelo.

Estamos trabajando en alternativas tomando la experiencia del Támesis, de las rías de Bilbao, del Rhin, los demás cuerpos de agua que se han saneado en el mundo, con la diferencia que estos ejemplos se toman de países del primer mundo, con muy bajos niveles de pobreza en las márgenes de esos ríos.

El objetivo es tratar de organizar y ordenar territorialmente esta cuenca Matanza-Riachuelo.