sábado 31 de octubre de 2026
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SALUD

El gobierno desplazó al superintendente de Servicios de Salud

Tras la marcha, la respuesta de Macri no se hizo esperar y echó al superintendente de Servicios de Salud. Luis Scervino manejaba el presupuesto de las obras sociales y era la mano derecha José Luis Lingeri, dirigente de Obras Sanitarias. También fue desplazado el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor.

Minutos después que las columnas de los sindicatos se retiraran de la Plaza de Mayo, Macri aseguraba que la marcha era “una pérdida de tiempo que no nos lleva a ningún lugar”.

Sin embargo, lejos de mantener una postura indiferente, horas más tarde se conoció una decisión que generó mucho ruido en el mundo sindical: Luis Scervino, el funcionario que manejaba hasta hoy los fondos de las obras sociales sindicales, fue despedido por orden del presidente.

Scervino estaba al frente de la estratégica Superintendencia de Servicios de Salud, organismo que maneja los millonarios fondos de las obras sociales, y respondía a José Luis Lingeri, histórico mandamás del sindicato de Obras Sanitarias. La presencia de este último en el palco montado en Plaza de Mayo habría sido uno de los desencadenantes de la decisión, que golpea en el corazón de la burocracia sindical.

Scervino había llegado al Gobierno el 18 de diciembre de 2015. Hasta ese momento se desempeñaba como director médico de la obra social de los trabajadores de Obras Sanitarias. Lingeri, titular del gremio, fue clave en la negociación con el macrismo para designar a Scervino y su nombramiento fue avalado por los principales dirigentes del triunvirato.

Desde la Superintendencia, manejaba un presupuesto anual de 7.000 millones y se encargaba de reintegrar a unas 300 obras sociales sindicales el dinero que asignan a tratamientos de alta complejidad o medicamentos costosos a través del Fondo Solidario de Redistribución.

El otro funcionario desplazado fue el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, quien será reemplazado por Horacio Pitrau, hombre de confianza de Jorge Triaca.

Sabor, miembro de la Fundación Pensar (think tank del PRO), acompañaba al oficialismo desde la gestión de Macri al frente de la Ciudad pero en el último tiempo era cuestionado por su relación cercana a Hugo Moyano, uno de los señalados por alentar la “confrontación” a diferencia de los “dialoguistas”.

Frente a una marcha que lo único que dejó en claro es la división de la CGT, el Gobierno se envalentona y ataca para ensanchar la grieta sindical, disciplinando aún más a sus dirigentes.

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