Controlá los artefactos para calefaccionar y ventilá los ambientes. El monóxido de carbono es un gas venenoso que no tiene color, olor ni sabor y por eso es muy difícil de percibir. Se origina por la combustión incompleta de gas natural, gas licuado, kerosene, carbón, leña, nafta (en motores de combustión), madera, papel y aceite, entre otros.
Su inhalación provoca daños en el sistema nervioso central, asfixia y consecuencias irreversibles, incluso la muerte en caso de concentraciones muy altas.
Síntomas de intoxicación
Pueden presentarse en distintas combinaciones.
confusión
mareos
dolor de cabeza
zumbido de oídos
náuseas
vómitos
palpitaciones
parálisis
convulsiones
coma
Recomendaciones
No dejes braseros, estufas ni otros artefactos para calefaccionar encendidos durante la noche.
Asegurá buena ventilación de los ambientes, porque la llama consume oxígeno y para que salga el monóxido de carbono.
Controlá que la llama de los mecheros sea de color azul ya que si es amarilla produce monóxido de carbono.
Si ves que la llama del mechero es amarilla, apagá el artefacto inmediatamente y hacelo reparar.
Las reparaciones de los artefactos deben ser realizadas por un gasista matriculado.
No instales calefones catalíticos en dormitorios.
Controlá que el conducto de evacuación al exterior de gases no esté obstruido, abollado o desconectado.
ENARGAS
0800-333-4444 de lunes a viernes de 10 a 16 horas. Durante los meses de junio a septiembre el horario de atención telefónica es de lunes a viernes de 8 a 20 horas.