Ya pasaron 12 días de cuarentena en los cuales el 90% de la población está obligada a quedarse en su casa. Los primeros momentos de ocio fueron destinados en general a limpiar el hogar, recuperar el sueño perdido y realizar actividades recreativas de ocio tales como mirar películas o leer libros.
Pero en los tiempos que corren, una de las principales es el uso de redes sociales, una catarata de información y recetas mágicas para tener la vida y el cuerpo ideal que expone la necesidad de seguir los hábitos de moda, donde lo fit y el exceso de actividad física y comida saludable, acapara terreno de manera exponencial. Con respecto a este tema conversamos con la Licenciada María Isabel García (MN 1799 MP 2322), Coordinadora de la Licenciatura en Nutrición SEDE TIGRE de la Universidad ISALUD, quien analizó el momento que vivimos ante la pregunta: ¿Es realmente indispensable la realización de actividad física de manera extrema?, ¿Cuáles son sus efectos?, ¿Debemos “resistir las tentaciones” del encierro y suprimir alimentos o es preferible llevar un orden en la alimentación?
Con respecto a la práctica regular de actividad física, son incontables los beneficios que produce: reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, la salud de los huesos, ayuda a mantener la masa muscular, aumenta la flexibilidad articular, mejora la función cardio-respiratoria y muscular, ayuda a lograr una pérdida de peso si se combina con un plan de alimentación adecuado, disminuye los valores de colesterol LDL (malo) y triglicérido y aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno), entre tantos otros. La cuestión a analizar es cuánto es suficiente y beneficioso y cuánto es excesivo y perjudicial. “Sabemos que la OMS recomienda que los adultos de 18 a 64 años deberían acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas, pero también dice que no tiene pruebas acerca de que más de 300 minutos a la semana sean más beneficiosos, y tampoco específica si al pasar ese límite es posible que se produzca un riesgo para la salud”, aclara María Isabel. También señala que “hay varias corrientes al respecto: unos que señalan que el corazón se daña frente a un exceso de actividad física, y otros que señalan que los beneficios son mayores. Sin embargo, en lo que todos coinciden es en que, previo a someterse a una actividad física, las personas deben controlarse cardiológicamente, para evitar eventos cardíacos inesperados”. Por eso la insistencia en no realizar actividades que no realizábamos antes de la cuarentena.
Otro tema no menor señalado por la profesional, es la presencia de trastornos alimentarios dentro del grupo de personas que practica deportes de manera obsesiva: “Pareciera que las redes sociales en tiempos de Coronavirus, muestran gente que intenta llevar un estilo de vida saludable y otros “obsesivamente saludables”, y debiéramos pensar a la luz de lo investigado hasta el momento, que la actividad física regular tiene sus beneficios más que descriptos, pero lo que abunda no siempre puede no dañar”.
Con respecto a la alimentación, María Isabel señala que debe ser suficiente, completa, armónica y adecuada:
SUFICIENTE: Que no falte pero que no sobre alimento. No debiéramos comer lo mismo si vamos de un lugar a otro todo el día, que si estamos tirados 10 horas mirando la televisión.
COMPLETA: Tiene que ver con la calidad y que todos los nutrientes estén presentes. Se le da importancia fundamental a las frutas y vegetales en este momento, pero cada uno de los alimentos cumple una tarea fundamental en el organismo, aún los carbohidratos, tan cuestionados, son fuente de energía.
ARMÓNICA: Ningún alimento es completo por sí mismo y ninguno debe ser rechazado en forma absoluta. Es necesario consumir con moderación los diferentes grupos, realizar cuatro comidas al día e incluir verduras, frutas, legumbres, cereales, leche, yogur o queso, huevos, carnes y aceites. Y beber al menos 2 litros de líquidos, sin azúcar, preferentemente agua.
ADECUADA: La adecuación habla del momento biológico, es decir que no es lo mismo una persona sana que una enferma, una embarazada que un adulto mayor o un niño. Cada uno debe comer lo que necesita y no hay una única receta, ya que aquí también dentro de lo saludable, hay que tener presente los hábitos y gustos.
La información sobre estos temas es dinámica y, según la Licenciada “Se necesitan más estudios aún para seguir conociendo los posibles perjuicios de una actividad no supervisada y excesiva”; “Quizá no es el momento de obsesionarse, sino de cuidarse. No hay recetas magistrales ni en la actividad física ni en la alimentación, y las redes sociales no tienen la solución mágica. Si tenemos dudas es siempre preferible consultar con un profesional médico en caso de la actividad física y un nutricionista en el caso de la alimentación, ya que hoy, en tiempos de Coronavirus, se dispone de canales alternativos, on line para realizar consultas”.