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Hasta siempre Antonio Ubaldo Rattín

Dio origen a las tarjetas en el fútbol a raíz de su expulsión en los cuartos de final en Wembley frente a Inglaterra en el Mundial de 1966 y salió silbado por todo el estadio estrujando el banderín del corner que portaba la bandera británica.

Falleció Antonio Ubaldo Rattín a sus 89 años. “Era tan injusta la expulsión que, de la bronca, me senté en la alfombra roja del palco de la Reina. Ella no estaba, pero igual me quedé unos cinco minutos ahí”, recordaría años después. Antes de Diego Armando Maradona, ya había un diez capitán de la Selección Argentina que odiaba a Inglaterra y lo dejó claro dentro de un terreno de juego. Antonio Rattín escribió el primer capítulo de la rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra.

El oriundo de Tigre hizo toda su carrera en Boca Juniors. Debutó en Primera en 1956 y durante más de una década fue amo y señor del mediocampo xeneize. Ganó cinco campeonatos, disputó más de 350 partidos, llevó la cinta de capitán en aquel entonces y fue bautizado por la prensa y los hinchas como ¨el alma de Boca¨. Con la Selección jugó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Pero ninguna de esas marcas terminó definiendo tanto su historia como aquella tarde en Wembley.

Argentina enfrentaba al seleccionado local por los cuartos de final del Mundial 1966. El equipo de Juan Carlos Lorenzo estaba convencido de que podía eliminar a Inglaterra. Rattín era el líder de un grupo del mediocampo. A los 35 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó. Lo insólito fue que el juez aseguró haber interpretado un insulto por la forma en que lo miró. Rattín no hablaba alemán y Kreitlein no entendía español. La polémica fue tan grande que ese episodio terminó siendo uno de los antecedentes que impulsaron la creación de las tarjetas amarilla y roja para evitar confusiones entre árbitros y futbolistas.

El capitán argentino no quería irse. Caminó despacio, protestó y abandonó la cancha recién cuando entendió que no había marcha atrás. Mientras recorría los metros que lo separaban del vestuario, los hinchas ingleses comenzaron a arrojarle chocolates. “Mientras caminaba veía que me tiraban chocolate aireado, que para mí era toda una novedad.

Nosotros no los conocíamos todavía. Yo abría el envoltorio, masticaba un poco y se los devolvía”. Unos pasos más adelante llegó hasta el córner. “Vi que en los postes flameaba una banderita británica y la retorcí toda con la mano. Miré a los hinchas y les dije: “Ingleses hijos de puta”. Inglaterra ganó 1-0 y avanzó hacia el título mundial, pero el partido dejó mucho más que un resultado. Alf Ramsey, entrenador inglés, se negó a intercambiar camisetas con los argentinos y los calificó como “animales”. Esto dio inicio a una rivalidad que a día de hoy continúa.

Dieciséis años después de aquel encuentro ocurrió la Guerra de Malvinas. Cuatro años más tarde, Diego Maradona reuniría a sus compañeros antes del cruce también por los cuartos de final con Inglaterra en México 1986 y les recordaría a “los ingleses que mataron a nuestros pibes”. La rivalidad carga con mucha historia detrás. Ese día el capitán salió expulsado de Wembley convencido de que habían perjudicado a Argentina y respondió con un gesto que todavía permanece en la memoria del fútbol.

Se lo recordará por siempre como un histórico mediocampista del fútbol argentino y como el 10 argentino que encendió la llama de la rivalidad futbolística frente a Inglaterra.

Por: Agustin Gonzalez

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