martes 3 de febrero de 2026
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SALUD

Verano y cerebro: Cuidar la salud neurológica también es parte de las vacaciones

Con la llegada de las altas temperaturas y de las vacaciones, muchas personas suelen pensar en el descanso del cuerpo, en el cierre de actividades, pero ¿qué pasa con nuestro cerebro?

Desde la Clínica de Rehabilitación Integral Alcla, advierten sobre la importancia de prestar atención a la salud neurológica y brindan 5 consejos clave para tener en cuenta. El verano suele asociarse al descanso, los viajes y las actividades al aire libre. Sin embargo, el calor extremo, la deshidratación y la alteración de los hábitos diarios pueden impactar de manera directa en el funcionamiento del cerebro, especialmente en personas con antecedentes neurológicos, adultos mayores y niños.

Tanto niños como adultos son susceptibles a golpes de calor. Los niños (especialmente menores de 5 años) tienen una termorregulación inmadura y pierden líquidos con mayor rapidez, mientras los adultos mayores tienen sed disminuida y mayor riesgo asociados a enfermedades crónicas o medicamentos, lo que los hace más vulnerables, requiriendo hidratación constante y ropa adecuada, y evitando horas de calor intenso para prevenirlo.

“En esta época del año es frecuente que se subestimen síntomas como mareos, dolores de cabeza, confusión o fatiga. Muchas veces están vinculados al calor o a la falta de hidratación y requieren atención”, destacó el Dr. Máximo Zimerman, especialista en neurología y Director Médico de Alcla.

Consejos para el bienestar cerebral en verano:

HIDRATACIÓN: El cerebro es uno de los órganos más sensibles a los cambios de temperatura y a la deshidratación. La deshidratación afecta gravemente al cerebro, que es ~85% agua, causando “niebla mental”, dificultad de concentración, fatiga, dolores de cabeza y alteración en el rendimiento cognitivo (memoria, atención, toma de decisiones) al ralentizar la comunicación neuronal y alterar su forma y actividad, pudiendo llevar a problemas graves si es severa. Por esta razón, es fundamental tomar agua de manera frecuente, incluso sin sentir sed, evitar la exposición al sol en horas pico y sostener rutinas de descanso.

ACTIVIDADES RECREATIVAS: En momentos donde hay más tiempo para el ocio, los juegos de mesa, la lectura y los encuentros sociales favorecen la estimulación cognitiva y el bienestar emocional.  Es importante pensar actividades para ancianos, que sean refrescantes y seguras, enfocándose en la hidratación y evitando horas picos de sol. La natación, el aquagym, los paseos tranquilos en parques al atardecer son buenas recomendaciones.

ACTIVIDAD FÍSICA: Hacer ejercicio con calor aumenta el riesgo de sobrecalentamiento, deshidratación y golpes de calor, especialmente para adultos, ya que el cuerpo lucha por regular su temperatura. La recomendación es entrenar temprano/tarde, elegir lugares frescos o climatizados, beber mucha agua, usar ropa ligera y adaptar la intensidad, evitando las horas centrales del día, donde el sol es más fuerte y el riesgo es mayor. Se recomiendan caminatas y ejercicios moderados, adaptados a cada persona, para favorecer la salud cerebral.

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE: Se sugiere una  alimentación saludable para el cerebro. Esta se basa en nutrientes clave como omega-3 (pescado azul, nueces, semillas de lino), antioxidantes (arándanos, frutas y verduras coloridas, chocolate negro) y vitaminas del grupo B (huevos, legumbres, carne roja), además de carbohidratos complejos (cereales integrales) y proteínas para energía y neurotransmisores, mientras se mantiene la hidratación con agua y se limitan alimentos procesados para proteger contra inflamación y deterioro cognitivo

RESPETAR EL DESCANSO Y LAS RUTINAS:  Dormir bien y mantener horarios regulares, aun en vacaciones, es esencial para la memoria, la atención y el estado de ánimo. El descanso adecuado permite que el cerebro se recupere y procese la información del día.

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