Por primera vez, Argentina organiza hoy un evento paralelo de cambio climático, previo al que celebrarán en Cancún 190 países. Las áreas nacionales de agricultura, economía, ciencia, transporte, Industria, INTA e INTI explicarán qué hicieron para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
Hoy, Argentina será por primera vez la anfitriona de un evento paralelo que se desarrollará en el Cancun Messe, Salón Mamey, en el marco de la XVI Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en la ciudad mexicana de Cancún.
El evento denominado “Argentina: Acciones contra el Cambio Climático hacia 2020 en un contexto de Desarrollo Sustentable” se llevará a cabo de 13.20 a 14.40 y contará con la presencia de representantes de diferentes áreas del gobierno que están trabajando en proyectos vinculados al cambio climático.
Este “side event” tiene por objeto mostrar a la comunidad internacional las acciones que la Argentina viene desarrollando en un contexto de desarrollo sustentable, tendientes al cumplimiento de las obligaciones asumidas bajo la Convención.
La coordinación y organización del evento fue impulsado por la SAyDS en acuerdo con los miembros del Comité Gubernamental sobre Cambio Climático.
El director de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente de la Nación, Nazareno Castillo, quien será el principal orador del encuentro, explicó que “se expondrán tanto acciones de mitigación como de adaptación llevadas a cabo en los principales sectores productivos del país”.
Además, explicó, “se presentarán nuevas iniciativas prontas a realizarse, resaltando el impacto de las mismas en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y los recursos requeridos para su implementación”.
Paralelamente a las negociaciones, la Convención de Naciones Unidas otorga un espacio de promoción y difusión de acciones y actividades tanto a países, como a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales participantes.
Es en este contexto que la Argentina, por primera vez, realiza un evento paralelo o “side event” al que asistirán funcionarios de distintos organismos del Estado que integran el Comité Gubernamental de Cambio Climático.
Entre ellos, está prevista la presencia del Ministerio de Agricultura, de Economía, de Ciencia y Tecnología; de la Secretaría de Transporte, de Industria y Comercio y de instituciones de investigación como el INTA e INTI, entre otros, quienes pondrán en relieve aquellas políticas sectoriales implementadas con miras a lograr un crecimiento sustentable y que han servido, al mismo tiempo, para mitigar y adaptarse a los impactos del cambio climático.
“Argentina demuestra que es un tema de interés para su gobierno, y busca canales para redireccionarlo o fortalecerlo con nueva tecnología, financiamiento y capacitación”, expresaron desde la DCC; “muchas veces no se sabe qué país está haciendo cosas y qué país no, por lo que es una oportunidad para ver de qué modo se pueden recibir fondos en el ámbito de la Convención o por fuera, a través de donaciones, por ejemplo”, aseguran.
A su vez, de esta forma se ratifica la activa participación que nuestro país está teniendo en distintos foros internacionales y en las negociaciones en cambio climático, en particular, lo que se afianzará en el seno del Grupo del los 77 más China, donde Argentina adquirió un rol de liderazgo mediante las coordinaciones del Grupo de Contacto de Transferencia de Tecnología y de Adaptación de ese bloque, en manos del Lic. Gabriel Blanco y el Lic. Lucas di Pietro, respectivamente.
La cumbre
Delegados de 190 países se encuentran ya reunidos desde la semana pasada hasta el 10 de diciembre en la ciudad de Cancún, México, para participar de la XVI Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP 16), donde tratarán de alcanzar algún acuerdo climático global.
Las perspectivas no son alentadoras, máxime el fracaso de la anterior cumbre, que se realizó en Copenhague, donde pese a las expectativas en contrario, los países no lograron alcanzar el compromiso de reemplazar el Protocolo de Kyoto, el único acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que expira en 2012.
Una voz que alertó sobre este presumible fracaso es la del ex responsable del programa climático de la Organización de las Naciones Unidas Yvo de Boer.
“Difícilmente puedo creer que de la cumbre (de Cancún) salga un buen resultado”, dijo el ex funcionario internacional en declaraciones al diario alemán “Süddeutsche Zeitung”.
Las escasas posibilidades de éxito se ven reflejadas en la ausencia de casi un centenar de jefes de estado y de gobierno, que sí se hicieron presentes en Copenhague, más preocupados ahora por encontrar una solución doméstica a los efectos de la crisis económica mundial.
Es justamente esta crisis un elemento que juega en contra de la posibilidad de arribar a un acuerdo de máxima, por lo que los especialistas apuestan a que se consoliden avances parciales que sirvan de base a un convenio mayor en la próxima cumbre, que se realizará en Sudáfrica en 2011.
Quienes prometieron su asistencia fueron varios mandatarios latinoamericanos, tanto por no desairar al país anfitrión, México, como para sentar su posición frente al calentamiento global, que es diametralmente opuesta a la de los países desarrollados.
Después de la “difícil experiencia” de Copenhague, “en Cancún decidimos moderar las expectativas”, dijo el presidente de México, Felipe Calderón, hace unos días en una reunión del G-20 en Seúl.
“Hoy, sin embargo, hay razones que nos permiten ser moderadamente optimistas”, añadió.
También quieren mostrarse optimistas los europeos, que en palabras de la jefa de la delegación del bloque, Marie-Anne Coninsx, “están dispuestos a aceptar un acuerdo de Kyoto 2, pero con condiciones”.
La funcionaria dijo que es necesario actualizar el Protocolo, porque sólo cubre el 30 por ciento de las emisiones actuales. Los europeos exigen que de ese eventual Protocolo 2 participen todos, incluidos China y Estados Unidos, los dos países más contaminantes del mundo.
Estos dos países son, precisamente, el nudo del problema.
China, que se ha convertido en el segundo país más contaminador del planeta, exige que Estados Unidos –primero en ese ranking-, cumpla con el Protocolo de Kyoto, documento que fue firmado pero no ratificado por el Senado norteamericano.
A su vez, Estados Unidos quiere un nuevo tratado que incorpore a China en el listado de países obligados a reducir sus emisiones, algo que no figura en el Protocolo de Kyoto, donde sólo están obligados los países desarrollados. Hay que recordar que el documento es de 1997.
Entre ese tira y afloje, las noticias que llegan no son nada halagüeñas, como lo demuestra un reporte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según el cual, los gases principales que causan el calentamiento global alcanzaron niveles récord en 2009, lo que significa la mayor concentración en el planeta desde la época pre-industrial.