La quema espontánea de basura y la falta del tratamiento por la disposición final de los residuos hizo que Paraná amaneciera cubierta por la densa humareda proveniente del volcadero, resultado de la acumulación de basura de todo tipo.
Durante la tarde de ayer y la madrugada de este jueves, el aire en Paraná estuvo irrespirable: la ciudad se cubrió de una nube negra de humo proveniente del volcadero municipal, donde se arrojan a cielo abierto alrededor de 300 mil kilos de residuos por día sin tratamiento adecuado, que provocan contaminación del aire, el agua y la tierra e irreversibles daños a la salud.
Voces especializadas
El jefe del servicio de Neumonología del hospital San Martín, el médico Neumonólogo Luis Darío Larrateguy, explicó que aunque “el enemigo número uno que tiene las vías respiratorias es el humo del tabaco, cuando se habla de los humos que se producen en el volcadero municipal, la mayoría de esas emanaciones tienen miles de sustancias tóxicas que tarde o temprano producen enfermedades respiratorias”.
El profesional, quien hizo estas declaraciones al suplemento Salud y Bienestar meses atrás, anticipando las graves consecuencias de la quema, destacó que hay estudios muy serios hechos en el resto de Latinoamérica, donde demuestran que el humo de leña y el humo en general es causante de enfermedad pulmonar obstructiva crónica. “Si analizamos rápidamente la quema que se produce en los basurales veremos que se quema no sólo leña, sino cartón, plástico, telas, insecticidas, envases de aerosoles, los que producen gases que tóxicas que sin lugar a dudas produce daños en las vías respiratorias. Desde alergias nasales hasta desencadenar en enfermedades más importantes obstructivas como el asma, la bronquitis crónica, el enfisema”, detalló el profesional.
Aunque la municipalidad anunció la construcción de una planta de residuos sólidos en Paraná, todo sigue como hace más de 70 años…
Lo que provocan los tóxicos
La realidad es que la incineración de los basurales, al igual que los viejos transformadores eléctricos, los nuevos circuitos, los herbicidas y pesticidas, ciertos plásticos y gran parte de los desechos industriales, tienen algo que los une: contaminan el medio ambiente con químicos conocidos por hacer daño tanto a los animales como a los humanos.
Lo grave es que estos tóxicos tienen efectos acumulativos, como la radiación, y pueden provocar enfermedades graves irreversibles. Si bien los problemas inmediatos más comunes son las afecciones respiratorias y dermatológicas, esto es lo menos serio.
Pero lo más preocupante, y que se verá a mediano y largo plazo, son anomalías y deformaciones congénitas múltiples, alteraciones en el desarrollo sexual, feminización de los niños, infertilidad en la adultez, y diversos tipos de cánceres: genitales, de testículos, mamas y útero, entre otros.
Químicos nocivos
Entre estos químicos nocivos están las dioxinas, furanos y sus derivados como dibenzo-para-dioxinas policlorinadas (Pcdd) -que son diversos subproductos de la incineración de papel y de ciertos plásticos, y también de algunos procesos manufactureros-, furanos y sus derivados como dibenzofuranos policlorinados (Pcdf) -sustancias relacionadas con las dioxinas-, PCBs (policloruros de bisfenilos, que se utilizan en equipos eléctricos, lubricantes, plásticos y muchos otros productos para el hogar) y un sinnúmero de pesticidas y herbicidas (químicos que se aplican en cultivos y plantas, para controlar insectos, hongos o malezas, entre otros).
Estas sustancias tóxicas comparten además ciertas características en común: a) todas contienen carbono, lo cual las ubica en la categoría de compuestos orgánicos; b) son persistentes en el ambiente, ya que no se degradan en compuestos no peligrosos; c) son lipofílicos, es decir, tienen afinidad por el tejido graso, mecanismo por el cual se acumulan en los organismos vivos, y d) actúan incluso en pequeñas proporciones y pueden alterar el funcionamiento del organismo.
Los PCBs y las dioxinas pueden permanecer durante cientos de años en forma inalterable, y algunos pesticidas, como el DDT, al degradarse forman otros químicos peligrosos que también persisten durante siglos.
Un peligro latente
Si bien es más conocida la relación que los Compuestos orgánicos persistentes (COPs) tienen con ciertas afecciones respiratorias, como por ejemplo, alergias, asma, depresión del sistema inmunológico, y ciertos tipos de cáncer; existen evidencias consistentes que relacionan algunos de ellos con la interferencia del sistema endócrino del organismo, alterando la acción normal de las hormonas.
Las hormonas son sustancias naturales que producen las glándulas endócrinas del organismo, y regulan la acción fisiológica de la mayoría de las células, tejidos y órganos.
Prácticamente, no existe ningún sistema biológico en el cuerpo donde no ejerzan una acción de relevancia para el normal funcionamiento del organismo.
Tienen la particularidad de sintetizarse naturalmente en pequeñas concentraciones y actuar principalmente a distancia donde ejercen su acción fisiológica.
La mayoría del sistema endócrino tiene un mecanismo de regulación hormonal muy delicado que necesita mantener en equilibrio, y cualquier interferencia externa por sustancias tóxicas puede desencadenar serios trastornos de la salud.