El Senasa creó el Programa Nacional de Sanidad Forestal, con el propósito de contribuir a la preservación del patrimonio forestal, disminuyendo la dispersión de plagas, que se aplicará a todos los sectores vinculados al sector forestal, en todo el territorio nacional.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), por Resolución 332/2012 publicada hoy en el Boletín Oficial, creó el Programa Nacional de Sanidad Forestal (PNSF), con el objeto de contribuir a la preservación del patrimonio forestal, por medio de la disminución de daños y dispersión de plagas forestales, presentes en montes implantados y nativos, y la disminución del riesgo de ingreso y egreso de plagas forestales a través de embalajes de madera.
El Programa se aplicará a todos los sectores vinculados, directa o indirectamente, al sector forestal, distribuidos en todo el Territorio Nacional.
La Dirección Nacional de Protección Vegetal será la autoridad de aplicación del Programa y establecerá las medidas pertinentes y todas las acciones sanitarias y técnico administrativas que contribuyan al objeto del Programa.
Los principales ejes del programa son:
Control de plagas perjudiciales de los ambientes forestales que por la importancia de su impacto deben ser sometidas a control oficial.
Reglamentación del embalaje de madera utilizado en el comercio internacional (Implementación de la Norma Internacional de Medidas Fitosanitarias —NIMF— Nº 15/2009).
Comprende los siguientes ámbitos:
Centros de aplicación de tratamiento y/o armado de embalajes de madera, maderas de soporte y/o acomodación (CATEM, HOSETRAM Y FEM).
Ingreso al país de embalajes de madera, maderas de soporte y/o acomodación.
Egreso del país de embalajes de madera, maderas de soporte y/o acomodación.
Los principales componentes del Programa Nacional de Sanidad Forestal son:
“Diagnóstico y planificación del control de plagas forestales”, cuyo objetivo es contar con los conocimientos sobre biología, comportamiento, distribución geográfica, formas de control, evaluación de daños y de tratamientos de las plagas forestales que afectan al monte implantado y nativo.
“Monitoreo y control”, cuyo objetivo es la implementación de Sistemas de monitoreo y control para especies forestales específicas y plagas de importancia por su impacto en el Territorio Nacional, que permita reducir el daño y dispersión de las mismas.
“Controladores Biológicos”, cuyo objetivo es contar con disponibilidad de controladores biológicos en cantidad, tiempo y especificidad para las plagas contempladas en el Programa, pudiendo celebrarse convenios interinstitucionales para tal fin.
“Fiscalización de embalajes de madera y centros de aplicación de tratamientos y/o armado de embalajes de madera”, cuyo objetivo es la minimización del riesgo de dispersión de plagas desde y hacia terceros países, a través de la fiscalización de centros de tratamiento y de embalajes de madera, maderas de soporte y/o acomodación en puntos de ingreso y egreso del país.
“Procesamiento y análisis de la información”, cuyo objetivo es contar con sistemas informáticos de bases de datos centralizados y asociados al Sistema de Información Geográfica (SIG) que permitan el procesamiento y análisis de la información proveniente del monitoreo y control de plagas forestales y movimiento interno de madera, cuando forme parte de la estrategia de control de la plaga; fiscalización de embalajes de madera y centros de tratamiento.
La Dirección Nacional de Protección Vegetal deberá contemplar los costos y el financiamiento de las actividades a desarrollar en base a los Componentes del Programa Nacional.
La resolución, que entra en vigencia hoy, lleva la firma del titular del Senasa, Marcelo S. Míguez.
En los considerandos expresa que la Argentina posee una importante superficie cubierta por bosques nativos e implantados y agrega que a través de la Ley de Inversiones de Bosques Cultivados Nº 25.080 prorrogada por la Ley Nº 26.432, se otorga un impulso institucional para favorecer el crecimiento del sector, materializado por medio de los apoyos económicos no reintegrables.
Además la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos Nº 26.331 impulsa el enriquecimiento, la restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los bosques nativos.
Expresa luego que las plagas tienen una repercusión negativa en los bosques, ocasionando pérdidas económicas y/o ambientales y agrega que la Dirección Nacional de Protección Vegetal del Senasa tiene competencia en la regulación fitosanitaria que rige la producción agrícola, importación, exportación, acondicionamiento, acopio, empaque, transporte y comercialización de los vegetales, sus productos y subproductos, conforme a la política fitosanitaria, elaborando las normas que ajustan la actividad de las personas físicas o jurídicas, organismos e instituciones públicas y privadas en la materia.
Uno de los objetivos de la Dirección Nacional de Protección Vegetal es la ejecución de planes y programas de protección fitosanitaria en la Argentina y la intervención en las situaciones de emergencia fitosanitaria que se presenten, coordinando su accionar con organismos nacionales, provinciales, municipales o entidades privadas, formulando y dirigiendo un sistema de vigilancia y detección de plagas y enfermedades que afecten a los cultivos de mayor importancia económica.
La Dirección Nacional de Protección Vegetal –agrega- ejerce las funciones que la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) establece para las Organizaciones Nacionales de Protección Vegetal (ONPF).
Dentro de las funciones –dice- se encuentra la de proponer los programas de prevención, control y erradicación de plagas de vegetales, intervenir ante la demanda de la problemática fitosanitaria y en el desarrollo y ejecución de acciones en materia fitosanitaria, así como la de participar en la elaboración de acuerdos de cooperación con gobiernos, servicios públicos y privados nacionales, para desarrollar acciones conjuntas en el área de sanidad vegetal.
Señala que los ambientes forestales, tanto implantados como nativos, poseen una importancia sustancial en aspectos productivos, sociales, ambientales, de recreación y turismo, cuyo deterioro sanitario impacta en la economía local, regional y nacional.
Agrega que es necesario establecer acciones coordinadas e integradas en el marco de un Programa Nacional de Sanidad Forestal que contemple todos los componentes de control oficial requeridos.