La muerte por enfermedades cardiovascularessigue golpeando fuerte en la Argentina. Durante la última década, la tasa de mortalidad por esos trastornos, que incluyen infartos, ataques cerebrovasculares, hipertensión y arritmias, sólo bajó el 6%, según el registro de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación.
En la década anterior, esa tasa en baja fue más pronunciada: se redujo en un 22%. Una diferencia que marca una tendencia hacia el achatamiento en la reducción de las muertes, a pesar de que durante la misma época se desarrollaron y mejoraron diversas tecnologías para el diagnóstico y se amplió la batería de tratamientos.
En números brutos, en 2011 fallecieron 96.494 argentinos por algún problema cardiovascular. Esto representa una tasa de 236 muertes por cada 100.000 habitantes. “La tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares tiende hacia el achatamiento, y esto se debe una multiplicidad de factores de riesgo que operaron durante las cuatro décadas anteriores”, explicó a Clarín el cardiólogo Daniel Ferrante, coordinador del programa de Prevención y Control Cardiovascular de la cartera de salud.
El consumo de alimentos con mucha grasas no saludables y de bebidas azucaradas (como las gaseosas), el escaso consumo de frutas y verduras y la ingesta excesiva de sal son los problemas que desde el rubro de la alimentación contribuyen a más enfermedad cardiovascular. También Ferrante mencionó el aumento del parque automotor que llevó a que la gente se volviera más sedentaria y las urbanizaciones que dejaron pocos espacios para la actividad física. Todo repercutió en más casos de obesidad y diabetes tipo 2, que también pueden llevar a la muerte cardiovascular.
“El consumo del tabaco bajó un poco, pero aún su efecto es limitado”, agregó.
De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (se hizo en 2009 y se haría de nuevo este año) el 53,4% de la población adulta de la Argentina tiene exceso de peso u obesidad, el 34,8% tiene presión arterial elevada, el 54,9% no realiza suficiente actividad física y sólo el 4,8% ingiere diariamente la cantidad recomendada de frutas y verduras. El 25,4% agregaba siempre sal a las comidas, con un incremento significativo en relación con 2005, cuando lo hacía el 23,1%. “Se trata de una situación preocupante porque la encuesta señaló que los factores de riesgo empeoraron”, sostuvo Jorge Lerman, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, que es el brazo hacia la comunidad de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).