Las personas que hacen actividad física se sienten más entusiasmadas y vitales que los individuos más sedentarios.
David Conroy, kinesiólogo de la Universidad Penn State (Estados Unidos), realizó una nueva investigación donde encontró que este efecto del ejercicio se presenta a largo plazo y en el día en el que se practica el deporte. Sus conclusiones fueron publicadas en el Journal of Sport and Exercise Psychology.
″No hace falta tener un gran estado físico para hacer ejercicio todos los días y sentir el bienestar que genera. Es cuestión de tomarse un día a la vez, de tratar de incorporar la actividad física, y luego vendrá la buena recompensa del bienestar″, promete Conroy.
EJERCICIOS PARA LA VITALIDAD. El especialista trabajó con 190 voluntarios que, durante ocho días, anotaron detalladamente qué hacían y como se sentían en los distintos momentos de su jornada, incluyendo si estaban contentos, ansiosos, estresados o entusiasmados. Cuando hacían actividad física, detallaban cuanto tiempo duraba y si era de intensidad leve, moderada o intensa.
Los expertos agruparon a los voluntarios en cuatro categorías según su estado de ánimo: los que se sentían bien, vitales y con entusiasmo; los que estaban bien, satisfechos y relajados; los que no se sentían bien y estaban ansioso o enojados; y finalmente los que no se sentían bien y estaban deprimidos o tristes.
″Encontramos que las personas que son más activas físicamente se sienten mejor, más vitales y entusiasmadasque los individuos que son más sedentarios. Además, observamos que los voluntarios que hacen ejercicio se sienten aún más entusiasmados en los días en que están físicamente activos″, afirman.
Por ese motivo, los investigadores concluyeron que hacer actividad física tiene beneficios a largo plazo pero que también genera bienestar en el momento. ″Hacer más ejercicio de lo que típicamente se hace brinda un flujo de sentimientos placenteros que generan entusiasmo y vitalidad″, aseguran.
De hecho, consideran que este efecto del deporte sobre el entusiasmo explica por qué el ejercicio es una herramienta más útil para tratar la depresión que la ansiedad. ″Las personas con síntomas de ansiedad no necesitan más activación, y algunos quizás hasta deberían moderarla″, sostienen.