Estudios científicos develan nuevas claves sobre la salud y el bienestar, entre ellas cómo se contagia el bostezo, cómo fijar un recuerdo y qué hacer para combatir el mal aliento.
Muchas instituciones destinan su tiempo a investigar sobre diferentes temas relacionados con la salud y el bienestar. En este último tiempo salieron a la luz varios informes tan curiosos como reveladores.
Bostezo. Un estudio de la Universidad de Pisa (Italia) anuncia que las personas tienen más probabilidades de bostezar en reacción al bostezo de un familiar cercano que al de un amigo o un desconocido, según publica la revista PLoS One. El acto de bostezar siempre se ha considerado “contagioso”, ya que cuando en un grupo alguien bosteza a su alrededor otras personas hacen lo mismo de forma involuntaria. Además, esta reacción, frecuente en cerca de la mitad de la población, no es exclusiva de los humanos, sino que también existe en animales como los chimpancés. Para el nuevo estudio, los investigadores italianos observaron a 109 hombres y mujeres de una variedad de nacionalidades en sus actividades diarias y registraron las veces en que se produjeron bostezos contagiosos. El estudio detectó que era más probable que ocurrieran entre miembros de la misma familia, un poco menos entre amigos, y todavía menos entre simples “conocidos” y extraños. Además, el tiempo transcurrido entre el bostezo y la respuesta de imitación fue mayor entre conocidos y extraños que entre familiares, lo que “demuestra que el contagio de bostezos es, ante todo, generado por la cercanía emocional entre individuos y no por otras variables, tales como género y nacionalidad”, concluyen los investigadores.
Almorzar temprano. Según un estudio realizado por investigadores españoles y estadounidenses que publica la última edición de International Journal of Obesity, las personas que almuerzan temprano tienen más posibilidades de adelgazar que quienes optan por hacerlo tarde. Las horas del desayuno y de la cena, menos abundantes y menos energéticas, apenas influyen en la pérdida de peso. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron un grupo formado por 420 participantes con sobrepeso que siguieron durante veinte semanas unas pautas alimentarias destinadas a perder de kilos y basadas en la dieta mediterránea. Los resultados del estudio muestran claramente que “los individuos que retrasan la comida principal del medio día (hasta después de las 15) experimentan una pérdida de peso significativamente menor que los que comen antes de las 15”, tal y como explica Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y autora principal del trabajo. “Este es el primer gran estudio prospectivo que demuestra que el horario de las comidas predice la eficacia en la pérdida de peso”, añade Garaulet, que considera que las futuras estrategias terapéuticas deberían tener en cuenta no solo el consumo de calorías y de macronutrientes, como clásicamente se hace, sino también el momento en que se ingiere de la comida.
Para recordar. Cerrar y apretar con fuerza la mano derecha durante un acontecimiento o mientras tratamos de aprender algo nuevo ayuda a que se grabe con más fuerza en la memoria. Por el contrario, apretar la mano izquierda ha demostrado ser muy útil a la hora a recordar aquello que ya hemos archivado en la memoria, según se desprende un estudio de la Universidad Estatal Montclair (EE UU) publicado en la revista Plos One. En los experimentos, Ruth Propper y sus colegas comprobaron cómo afectaba a la actividad cerebral de una serie de sujetos apretar alternativamente una y otra mano durante 90 segundos mientras trataban de memorizar 72 palabras. “Los hallazgos sugieren que algunos movimientos corporales muy simples pueden cambiar el modo de funcionar del cerebro, por ejemplo mejorando la memoria”, concluye Propper, que anuncia que en el futuro investigarán si este gesto también afecta a habilidades verbales y espaciales.
Epigenética. La epigenética, es decir, la expresión del ADN en tus células de grasa varía cuando te ejercitas. Es lo que se desprende de un estudio realizado por la Universidad de Lund (Suecia) que acaba de publicar PLoS Genetics. En experimentos con hombres sanos con problemas de sobrepeso que habían cumplido los 35 y no habían practicado nunca ejercicio físico asiduo, los investigadores demostraron que, tras 6 meses asistiendo a clases de spinning y de ejercicios aeróbicos, se producían cambios moleculares. Lo que se traducía en un descenso en el volumen de grasas almacenadas, además de reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades como la diabetes. Además, la actividad física reorganiza el cerebro de tal modo que, ante situaciones de estrés, la respuesta de las neuronas se reduce, lo que implica que mantenemos mejor la calma. Ya que tras sólo seis semanas corriendo regularmente aumenta el número de nuevas neuronas en el hipocampo, una región cerebral que entre otras cosas ayuda a controlar la ansiedad. Y como si esto fuera poco, según un trabajo publicado en la revista British Journal of Sports Medicine, hacer ejercicio moderadamente intenso aumenta el autocontrol gracias a que produce un incremento del flujo sanguíneo y el oxígeno que llega a la corteza prefrontal, la región del cerebro responsable de la toma de decisiones en la que, además, reside la voluntad.
La verdad de tus ojos. Los especialistas pueden conocer mucho de una persona con sólo mirarla a los ojos. Entre la información que pueden captar se encuentra:
– Cuánto alcohol consumes. Una reciente investigación basada en más de 12.000 personas demostró que aquellos que tienen ojos azules tienden a consumir mayor cantidad de alcohol que los individuos con ojos oscuros. Según los autores, de la Universidad Estatal de Atlanta (EE UU), el vínculo se debe a que los individuos con los ojos de color marrón son genéticamente más sensibles a los efectos del alcohol, y por ese motivo evitan abusar de su consumo.
– Curiosidad. El nivel de curiosidad de un individuo, entendiendo esta como el “deseo de conocimiento y nuevas experiencias”, se puede cuantificar analizando el movimiento de sus ojos al contemplar una serie de imágenes, según ha demostrado Evan Risko en un estudio dado a conocer en la revista Cognition.
– Enfermedades de la piel. A partir del color de los ojos de un individuo se puede predecir qué enfermedades cutáneas corre el riesgo de padecer, de acuerdo con un estudio dado a conocer en Nature Genetics. Sin ir más lejos, las personas de ojos marrones son menos propensas a ser víctimas de un melanoma, el cáncer cutáneo más peligroso. Y quienes tienen el iris azulado presentan menos probabilidades de contraer vitíligo, una enfermedad autoinmune degenerativa que causa pérdida de pigmentación irregular en la piel con la formación de parches blancos en cara, manos, pies, codos y rodillas.
– Personalidad. Los individuos con más criptas en el iris -los filamentos ondulados que irradian de la pupila- tienden a ser más honestas y sensibles, además de experimentar más emociones positivas. Es la conclusión a la que llegó Mats Larsson, de la Universidad de Orebro (Suecia), tras comparar el grosor y la densidad del iris de medio millar de sujetos. Sus estudios también desvelaron que los pliegues concéntricos alrededor del iris son más abundantes en personas impulsivas y nerviosas. La clave de esta asociación entre el iris y la personalidad reside en el gen Pax6, que está implicado en el crecimiento del tejido ocular, pero también en el desarrollo de una zona del cerebro conocida como corteza ungulada anterior que regula el estado de ánimo y donde reside el autocontrol.
Chau mal aliento. Científicos de la Universidad Tel Aviv acaban de demostrar que, lejos de causar mal aliento, el extracto de café puede inhibir el desarrollo de las bacterias de la boca que originan la halitosis. “Todo el mundo piensa que el café causa mal aliento, y con frecuencia es cierto porque el café, que tiene un efecto deshidratante en la boca, cuando se mezcla con leche puede fermentar dando lugar a sustancias malolientes”, explica el microbiólogo y coautor del estudio Mel Rosenberg. Sin embargo, para sorpresa del propio Rosenberg, sus últimos experimentos revelan que el extracto puro de café puede tener justamente el efecto contrario, inhibiendo el crecimiento de las bacterias que generan la halitosis. Tras el descubrimiento, Rosenberg ha propuesto crear nuevos enjuagues bucales y chicles con extracto purificado de café que combatan el origen del mal aliento, en lugar de enmascarar el olor como hacen los actuales productos mentolados.