Natalia Oreiro y Unicef se unieron en una campaña por la lactancia materna prolongada.
Se asegura que los primeros mil días de existencia de un ser humano -desde la concepción- serán determinantes en cuanto al desarrollo de su coeficiente intelectual. Lo nutricional marcará la diferencia en la medida en que el bebé reciba la dosis adecuada de ácidos grasos. Desde la panza, a través de la placenta, llegarán aquellos que ingiera la madre mientras que luego del nacimiento la lactancia materna los provee naturalmente.
Los médicos e investigadores aseguran que hay evidencia científica suficiente al respecto.
Las disertaciones de los doctores Craig Jensen y John Colombo, durante el Segundo Encuentro Latinoamericano: “Temas selectos de nutrición infantil” realizado en Mendoza, pusieron énfasis en el rol fundamental de los ácidos grasos en el organismo. Estos están presentes en todos los tejidos del cuerpo, pero tienen especial importancia en la conformación cerebral, la visión y el desarrollo de las neuronas.
En particular, John Colombo, profesor de Psicología de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, explicó que “la mejor comprensión del lenguaje es una característica de los bebés que han ingerido importantes cantidades de DHA, ya sea mediante su alimentación o la de su madre”.
Dio como ejemplo un estudio realizado en Noruega, en el que se les brindaba a las madres durante el embarazo y la lactancia, cápsulas de aceite de hígado de bacalao y finalmente se comprobó que sus hijos tenían mayor coeficiente intelectual que los de las mujeres que no habían recibido este suplemento.
Luis Argés, jefe del Banco de Leche que funciona en el hospital Lagomaggiore, explicó que “el mayor desarrollo cerebral se produce desde el embarazo y hasta los dos años” y mencionó que se habla en este sentido de la importancia de los primeros 1.000 días de existencia. Justamente, por eso la Organización Mundial de la Salud propone la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y continuarla -cuando se comience con un menú más amplio- hasta los dos años, de ser posible.
Es fundamental el cuidado durante el embarazo, no sólo respecto de los controles médicos sino de una dieta que contenga estos nutrientes. Se adquieren en gran cantidad al consumir alimentos vegetales y animales de origen marino y en aceites de soja, canola u oliva, aunque en menor medida.
El Omega 3 es uno de los ácidos que presentan mayores deficiencias en la ingesta que es la única manera de incorporarlo, según explicó Delia Escobar, titular de la Sociedad Argentina de Nutrición Capítulo Cuyo. “Tiene que consumirse en todas las etapas de la vida, pero particularmente las embarazadas ya que entre otras cosas colabora en la fabricación de las membranas celulares”, dijo y mencionó que los pescados, nueces, almendras y chía, tienen un alto contenido.
Leches maternizadas
Las leches de fórmula son una opción muy avalada socialmente aun cuando es posible la lactancia materna. Los efectos sobre el coeficiente intelectual “son los mismos si se toman las dos -dijo Argés-, pero si el complemento es mayoritario ya no es lo mismo”. Explicó que todos los aminoácidos esenciales son propios de la especie y no hay manera de reproducirlos artificialmente. “Las moléculas de la leche materna tienen mayor biodisponibilidad mientras que ésta contiene más de 100 oligosacáridos que no tiene la de fórmula”.
Craig Jensen, profesor asociado del departamento de pediatría del Hospital de Niños de Texas en Estados Unidos, repasó en su visita a la provincia diversos estudios científicos en los cuales mediante el enriquecimiento de leches de fórmula con DHA en niveles adecuados y recomendados por organizaciones internacionales ha sido posible acercarse, aunque nunca superar, los niveles de desarrollo neurológico de los niños amamantados. “Este efecto también se ha comprobado en la agudeza visual de los niños alimentados con leche materna, la cual siempre es mayor que la de niños que toman leche de vaca o fórmulas sin DHA”.
En cuanto al Omega 3, no todas las leches de fórmula lo contienen por lo cual hay que preferir aquellas que sí lo hacen.