Comer con mucha sal aumenta cuatro veces el riesgo de que las mujeres sufran una fractura después de la menopausia.
Los investigadores de la Universidad de Shimane (Japón) explican que este peligro es independiente de la densidad ósea de las adultas mayores. “El exceso de sodio es un factor de riesgo para la fragilidad ósea. Por lo tanto, es importante considerar el exceso de sal en las dietas diseñadas para la osteoporosis”, afirma Kiyoko Nawata, nutricionista que condujo el estudio.
Los especialistas recomiendan consumir hasta 2.300 miligramos por día de sal, que equivale a una cucharadita de este condimento. Sin embargo, la gran mayoría de las personas incorpora una cantidad mayor en su alimentación habitual.
HUESOS FRÁGILES
Estudios previos encontraron una asociación entre el consumo excesivo de sal y una mayor eliminación de hueso y menor densidad ósea. En la nueva investigación, Nawata trabajó con 213 mujeres postmenopáusicas de alrededor de 63 años de edad.
El experto les realizó varias pruebas para averiguar su densidad ósea, el metabolismo del hueso, la capacidad para mantener el equilibrio y el riesgo de caerse. Además, registraron la cantidad de fracturas que habían sufrido y en que parte de su cuerpo había ocurrido.
Las mujeres que consumían la mayor cantidad de sal tenían posibilidades 4,1 veces más altas de tener una fractura afuera de la columna. Y este riesgo fue independiente de factores como la edad, la densidad ósea, el peso, la cantidad de calcio y vitamina D que consumían, el equilibrio y la fuerza muscular.
Nawata enfatiza que las mujeres que consumían la menor cantidad de sodio no mostraron un peligro elevado de sufrir fracturas.
Las fracturas en la tercera edad son muy peligrosas ya que constituyen una de las principales causas de incapacidad. En los casos más graves, pueden incluso conducir a la muerte.