Bajo el lema “Asegurando la cobertura universal de Cuidados Paliativos: aclarando mitos”, se conmemoró a nivel mundial esta significativa fecha, que busca reivindicar el derecho que tienen las personas afectadas por enfermedades amenazantes de la vida a recibir atención paliativa.
El Ministerio de Salud de la Nación, a través del Instituto Nacional del Cáncer (INC), adhirió a la iniciativa de la Worldwide Palliative Care Alliance, una red internacional de organizaciones que apoya el desarrollo de servicios de cuidados paliativos en todo el mundo, con el fin de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de garantizar la atención integral de las necesidades médicas, sociales y espirituales de las personas con enfermedades limitantes de la vida, e incrementar los servicios que puedan dar estas respuestas.
“Este año la conmemoración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos enfatiza la importancia de desmitificar falsas creencias que circulan en la población y también en la comunidad médica sobre estas prácticas”, indicó la coordinadora de Cuidados Paliativos del INC, Graciela Jacob. “Evitar reproducir estos mitos contribuirá sin duda a garantizar que todas las personas afectadas por enfermedades oncológicas, tengan derecho a una atención digna que asegure su calidad de vida”, sostuvo la médica paliativista.
La medicina paliativa tiene como objetivo esencial la atención continuada de las personas con enfermedades progresivas, avanzadas o limitantes de la vida y su objetivo es brindar alivio a los múltiples síntomas físicos, psicosociales o espirituales que afectan la calidad de vida de los pacientes. El alivio del dolor debe ser entendido como un derecho y el respeto a la autonomía del paciente para tomar sus decisiones constituye su basamento ético.
Desde 2012, el INC –en tanto organismo responsable del diseño y ejecución de políticas sanitarias destinadas a dar respuesta a los diversos aspectos de la problemática del cáncer en el país–, cuenta con la Coordinación de Cuidados Paliativos, área que promueve el cuidado continuo e integral de todos los pacientes oncológicos en todos los niveles de atención.
Con el objetivo de aliviar el dolor y sufrimiento a fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes, dicha coordinación pone especial énfasis en lograr el acceso a analgésicos, medicamentos y tratamientos paliativos esenciales, dado que el alivio del dolor y el acompañamiento de pacientes y familiares constituyen derechos humanos esenciales a reivindicar de modo permanente.
Mitos sobre los cuidados paliativos
Esta especialidad suele encerrar diversos mitos que deben ser desterrados para garantizar el bienestar de las personas que están atravesando alguna situación compleja de salud. Los cuidados que los equipos sanitarios brindan a las personas afectadas por enfermedades crónicas, avanzadas o progresivas como el cáncer u otras (patologías neurodegenerativas, insuficiencia renal, etc.), están destinados a garantizar el alivio del dolor y del sufrimiento y una digna calidad de vida. Entre los mitos más comunes se encuentran:
Mito: Que un paciente reciba cuidados paliativos significa que va a morir pronto.
Verdad: Los cuidados paliativos incluyen no sólo la atención al final de la vida, sino que pueden –y es bueno que así sea– brindarse desde el inicio del tratamiento para mejorar la calidad de vida y aliviar los síntomas físicos, psicosociales y espirituales que producen enfermedades como el cáncer con alto impacto físico y emocional.
Mito: Las personas que tienen cáncer inevitablemente van a padecer dolor.
Verdad: Existen analgésicos que posibilitan su alivio y control en más del 90 por ciento de los casos y éstos son los opioides.
Mito: La morfina genera adicción.
Verdad: Este analgésico se indica a personas que sufren dolor intenso, sea o no oncológico, a fin de aliviarlo. La adicción en los pacientes en tratamiento con morfina es muy poco frecuente, y se asocia con personas que previamente han tenido historia de abuso de sustancias y personalidad acorde.
Mito: El uso de morfina acelera la muerte.
Verdad: Algunas personas creen que recibir una medicación opioide como la morfina para tratar el dolor, desencadena la muerte. Esta creencia tiene que ver con el hecho de que el tratamiento con morfina es tardío. Muchas veces, por desconocimiento o temor a indicarla más tempranamente. La morfina debe ser utilizada según la intensidad del dolor y su indicación no tiene relación con la expectativa de vida de la persona a quien se le prescribe.