La OMS reconoció los avances de Argentina en el reemplazo de instrumentos médicos que contienen mercurio, como termómetros y tensiómetros, por otros que no afecten a las personas ni al medio ambiente.
En un comunicado divulgado recientemente, el organismo internacional “reconoció al país por la tarea que viene desarrollando” para eliminar gradualmente los aparatos de medición con ese metal, “uno de los diez principales productos químicos que pueden poner en peligro la salud humana”.
La política nacional al respecto fue “instruir a los hospitales y centros de salud para que en las compras de insumos se adquieran termómetros y tensiómetros libres” de ese elemento y crear un grupo de trabajo para discutir un plan de restricción progresiva de mercurio en equipos o prácticas médicas y odontológicas.
“La Argentina ha adoptado medidas especialmente enérgicas, en particular una iniciativa destinada a reducir el uso de amalgamas con mercurio en la atención odontológica reparadora”, señaló la OMS.
Ernesto De Titto, director nacional de Determinantes de la Salud e Investigación, explicó que el mercurio “no se podía prohibir directamente porque para eso había que tener alternativas viables.
La OMS señaló en su informe que el mercurio “puede tener efectos perjudiciales en los sistemas nervioso, digestivo e inmunitario, así como en los pulmones y los riñones”, advirtió que “una exposición excesiva puede ser mortal” y que es “muy dañino para el feto”.