Lo destacaron la OMS/OPS y el Banco Mundial (BM), en un informe en el que señalan que el financiamiento de los sistemas de salud y su eficiencia siguen siendo los principales desafíos para su sostenibilidad.
En la región se ha visto un progreso significativo hacia la cobertura universal desde comienzos de la década de 2000, con 46 millones de personas adicionales que en nueve países tienen al menos garantías nominales de recibir servicios de salud asequibles, reconoce la última publicación de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y el BM.
“Pese a estos avances, aún resta mucho por hacer para cerrar la brecha de la equidad y abordar los nuevos retos de la salud en la región”
Carissa Etienne, directora de la OPS/OMS El informe -editado por Gisele Almeida, asesora en análisis de sistemas y servicios de salud de la OPS y Tania Dmytraczenko, economista principal del BM- señala las inequidades de salud persistentes entre los países y también dentro de ellos, así como la imposibilidad de algunos sistemas sanitarios de abordar las cambiantes necesidades en esa materia.
Mientras que la tasa de empobrecimiento debido a los gastos de atención está disminuyendo, en nueve de los países analizados de 2 a 4 millones de personas fueron llevadas a la pobreza por los gastos de bolsillo en salud, entre ellos los de medicamentos, que son el mayor factor de costo.
El trabajo muestra “que los países han hecho progresos significativos hacia la cobertura universal”, con el aumento en la cobertura y el acceso a servicios de salud de la población, el gasto público en este rubro “y una disminución de los pagos directos de su bolsillo”, dijo Carissa Etienne, directora de la OPS/OMS.
“Pese a estos avances, aún resta mucho por hacer para cerrar la brecha de la equidad y abordar los nuevos retos de la salud en la región”, reconoció Etienne.
Según el informe “Avances hacia la cobertura universal de salud y la equidad en América Latina y el Caribe”, mientras los países han expandido esas prestaciones en su población “los más pobres aún no reciben los necesarios y no se brinda atención suficiente a las enfermedades no transmisibles, que producen la mayoría de las muertes” en la región.
El estudio se centra principalmente en 10 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Jamaica, México, Perú y Uruguay.
La región incrementó su gasto en salud y redujo “las brechas entre ricos y pobres en una serie de resultados clave”: aumento de “la expectativa de vida de manera significativa, más niños viven para ver su primer y quinto cumpleaños y menos madres mueren de complicaciones durante el parto”, apuntó Jorge Familiar, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe.
“En un contexto de recursos limitados y de menor crecimiento económico, los países ahora enfrentan el desafío de aumentar la eficiencia de sus sistemas de salud para continuar construyendo sobre estos logros”, añadió.
Pero también enfrentan nuevos retos: mientras que muchos países han logrado avances importantes en el nivel y la equidad en el acceso a servicios de salud materna e infantil, el informe subraya la urgencia de extender esos logros hacia las enfermedades no transmisibles, que representan una parte cada vez mayor de la carga de enfermedad.
“El perfil demográfico y epidemiológico cambiante de la región, en particular por el envejecimiento de la población, ha desplazado la carga de las enfermedades hacia las no transmisibles, que tienden a afectar a todos los grupos poblaciones, al tiempo que aumentan los costos y la demanda de los servicios de salud en todos los ámbitos”, advirtió Tim Evans, director principal para Salud, Nutrición y Población del grupo BM.
El mayor desafío, dicen, es la necesidad de aumentar el financiamiento público, la eficiencia para expandir aún más la cobertura universal y para manejar poblaciones que envejecen con rapidez y la carga creciente de las enfermedades no transmisibles.
Por eso recomiendan a los países explorar medidas financieras nuevas, más efectivas y justas, y aumentar la eficiencia de los sistemas de salud a través de reformas estratégicas que prioricen la atención primaria.
El informe señala asimismo que 19 países de la región han reconocido a la salud como un derecho, al incorporarlos en sus constituciones o al ratificar convenciones internacionales que definen su implementación como una obligación estatal.
En 2014, los Estados Miembros de la OPS adoptaron de manera unánime la estrategia regional para el acceso y la cobertura universal, que reconoce el derecho a la salud como su valor central.
Las políticas nacionales y estrategias que promueven esas metas “deben ser firmemente anclados en la premisa de que el disfrute del más alto nivel posible de salud es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”, afirmó James Fitzgerald, director de Sistemas y Servicios de Salud de la OPS/OMS.