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Asistencia a personas con trastornos mentales en cuarentena

Mucho nos preguntamos acerca de los cambios en nuestra rutina diaria a raíz de la irrupción de la Pandemia que nos encontramos atravesando: debimos modificar hábitos en nuestra alimentación, asistencia a los niños, tareas laborales e incluso relaciones interpersonales con nuestro entorno. 
Cuando nos detenemos a pensar en aquellos adultos que requieren de una asistencia extra por padecer algún trastorno mental grave la situación se complica, debiendo ajustar los métodos de ayuda para que el asistido pueda continuar con su tratamiento de la mejor manera posible. Es por eso que la Licenciada Liliana Sbriller, Directora del curso online Actualización en terapia ocupacional en salud mental para personas adultas de la Universidad ISALUD, nos enumera una serie de actividades fundamentales previas a la pandemia que debemos registrar para poder no detener el tratamiento diario:

1) Si era posible para esta persona resolver la planificación de su alimentación  o no es indispensable. Además de la administración del dinero para las compras básicas, sus  prioridades, si presenta autonomía para realizarlas o requería de apoyos. De esta manera podremos resolver quién se encargará de todo lo necesario para que al asistido no le falte nada.

2) Los auto cuidados de higiene. La población mundial debió  modificar sus rutinas en función del riesgo de contagio biológico apoyadas por los medios y redes de comunicación. Algunas  de las personas con trastorno mental grave presentan limitaciones  para organizar sus hábitos de auto cuidado y requirieron el apoyo de un terapista ocupacional para implementarlos.

3) Uno de los objetivos de terapia ocupacional apunta a construir redes sociales fomentando las relaciones interpersonales para modificar la tendencia al aislamiento de estas personas. Durante la situación de pandemia estos objetivos debieron invertirse propiciando el aislamiento. La asistencia recurrió a los medios virtuales de acercamiento, asesoramiento, socialización y organización del tiempo libre entre otras metas.

4) La situación de pandemia incrementó las relaciones conflictivas dentro del hogar. Muchas  de estas personas debieron suspender su asistencia a hospitales de día, tratamientos ambulatorios, centros de formación profesional y a sus puestos laborales. Estos hechos podrían constituir un retroceso en su tratamiento que debió ser asistido con entrevistas telefónicas y/o virtuales.

5) Algunas instituciones con internación para personas con riesgo cierto e inminente para sí o para terceros se vieron afectadas en la modificación de las condiciones de su tratamiento. Se debió implementar un sistema cerrado, con suspensión de visitas familiares, salidas de permiso y retrasos en el alta. Terapia ocupacional dio muestras de una posición consolidada en el equipo interdisciplinario en relación a la reorganización de las rutinas cotidianas, de autocuidado y del tiempo libre intra institucional.

Por esto y por muchas otras cuestiones, poder cuidar la salud mental en personas sanas resulta una cuestión fundamental, pero poder mantener los cuidados de quienes padecían trastornos antes del inicio de la pandemia, requiere de una atención específica y minuciosa a la que no debemos dejar de prestarle atención, ya sea conviviendo con ellos o teniendo un acompañante que lo asista.