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7 de julio, Día Nacional de la Conservación del Suelo

La degradación del suelo constituye un problema de dimensiones mundiales que afecta el desarrollo sustentable de los distintos países. Los principales responsables de este deterioro son los factores climáticos, las prácticas agrícolas y ganaderas inapropiadas, el manejo inadecuado de los recursos naturales, la pérdida de la biodiversidad de los bosques y del suelo y la caída de la productividad, con el consiguiente empobrecimiento de la condiciones de vida.
Recientemente, el Ministerio firmó un acuerdo con el gobierno de Jujuy para implementar prácticas sustentables en el manejo de tierras en esa provincia que permitan combatir la degradación del suelo y, al mismo tiempo, fomentar la actividad económica local. Estas acciones forman parte del Proyecto de Manejo Sustentable de Tierras en las Zonas Secas del Noroeste Argentino, que busca mitigar los efectos de la degradación de tierras mediante la prevención, la adaptación y la rehabilitación de este recurso y mejorar los medios de vida de las comunidades rurales.

El Proyecto otorgará $4.100.000 con el objetivo de implementar prácticas de Manejo Sustentable de Tierras (MST) en la puna jujeña que consisten en el manejo sustentable de ganadería de altura, incluyendo camélidos (llamas); el desarrollo de cultivos andinos, con énfasis en quinoa; la captación y el empleo de agua en los sistemas agrícolas y pecuarios; la eficiencia energética para reducir la presión sobre la cobertura subarbustiva y arbustiva autóctona y la capacitación de los pequeños productores involucrados en la prácticas a desarrollar, que alcanzan aproximadamente a 500 familias.

El suelo, elemento fundamental para la vida, constituye la base para la alimentación, la producción de materias primas, los servicios ecosistémicos y el bienestar humano. Su mantenimiento es esencial para hacer frente a las necesidades de comida, agua y seguridad energética.